Dos familias usurparon hace ocho meses una casa del barrio San Pablo, ubicada en la calle Independencia 238, porque no podían seguir pagando el alquiler de su hogar en el barrio Martín Fierro. La vivienda llevaba mucho tiempo sin ser habitada y, ante la inminente llegada del cruel invierno, decidieron refugiarse en ella.
Una de las jóvenes está embarazada y hay tres pequeños que dependen de un lugar para no quedar desamparados.
Vamos a resistir, es lo único que nos queda. Con este frío, a la calle y con los nenes no nos podemos ir, dijo desesperada Andrea López, de 22 años y mamá de dos chicos de cinco y dos años.
Sus maridos están desocupados y la fecha de desalojo se acerca, razón por la cual reclaman al Estado un techo donde vivir.
“Estamos desesperados. Si nos sacan de acá, que nos den una solución. A la calle no podemos ir con los nenes”, concluyó Andrea.