Los tacheros presentaron la semana pasada todos los números y documentos solicitados por el Ejecutivo local y ahora esperan que su estudio y tratamiento avance rápidamente.
Entre las referencias que se le aportaron al Gobierno, figuran los aumentos que han experimentado las tarifas en distintas ciudades de la región, entre ellas la última en conocerse, que es la de Viedma, donde la variación fue del 40 por ciento.
Galván manifestó ayer que el sector aguarda un alza de entre un 30 y un 40 por ciento, por lo que no se descarta la alternativa intermedia de un 35-36 por ciento. Todo será materia de discusión y existe buena voluntad en la Acttya por llegar a un entendimiento.
Sin embargo, no aflojarán en su pedido de que se contemplen en los cálculos tarifarios los efectos inflacionarios sobre los repuestos, en el valor de los autos y en el costo de la canasta familiar, además de las subas en los combustibles. Para ello, aguardan que el Ejecutivo y el Deliberante hagan lo que les corresponde pronto.