La situación se repite casi cotidianamente y nada indicaría que las molestias ocasionadas por una empresa de transportes ubicada en zona urbana van a terminar alguna vez. Así, con este panorama, deben vivir los vecinos de la zona de calle Libertad en el trayecto entre 9 de Julio e Irigoyen, en pleno corazón de barrio San Pablo.
Decenas de notas dirigidas a distintas áreas del Ejecutivo municipal, pedidos de audiencias a los dos últimos intendentes de Cipolletti, denuncias policiales y hasta peleas con los propios choferes de los camiones que llegan a las instalaciones de la empresa ubicada sobre Libertad, cuentan en su historial los perjudicados vecinos del sector.
En la cuadra al menos tres frentistas aseguran que han tenido que cambiar vidrios de sus ventanas y en dos casos de las vidrieras, debido a que los camiones al maniobrar suelen levantar las piedras que hay en la calle sueltas. Todos los gastos de reparación son solventados por el damnificado, quien a ese debe agregar convivir con el olor a combustible que emana de los pesados vehículos, los motores en marcha durantes horas y otras tantas veces los agravios de algunos chóferes que de ese modo responden a quienes les manifiestan sus quejas.