Sorprendida y asustada, la automovilista enseguida miró hacia atrás e intentó auxiliar a su hija, que se encontraba en el asiento trasero, en su sillita. “Frenó a 30 centímetros de la cabeza de la nena”, aseguró uno de los familiares de las víctimas del incidente.
Por fortuna, los daños fueron materiales y tanto la niña como su mamá resultaron ilesas. Pero las incongruencias se sucedieron con la presencia de las fuerzas de seguridad y los inspectores de Tránsito, porque se habría comprobado que efectivamente la máquina circulaba sin frenos y que su conductor no tenía la licencia habilitante, destacaron las fuentes. Conocedor del funcionamiento de este tipo de vehículos, el marido de la automovilista pidió comprobar, en el momento, el sistema de frenos pero no hubo caso: la máquina no se detenía. Ante la irregularidad, se procedió a su secuestro. Ayer permanecía en el playón de Tránsito con las típicas fajas blancas en las puertas.
Consultado sobre lo sucedido, el padre de la niña dijo a este diario: “Gracias a Dios no pasó nada”, y evitó dar datos personales debido a que aguardarán la citación del Juzgado de Faltas.
Las autoridades judiciales que intervengan no sólo tendrán que comprobar el estado de los frenos de la máquina, sino investigar la situación del conductor, que no tendría la licencia habilitante.