A poco de cumplirse un mes de la salvaje balacera que terminó con la vida del joven Joaquín Riffo, se desconoce el posible paradero de Juan “Tigrecito” Ancao. Es el principal sospechoso del hecho y desde el Ministerio Público Fiscal de Cipolletti se pidió su captura.
Por el hecho ocurrido el 9 de marzo está bajo investigación otra persona, menor de edad, que fue identificada y se le brindaron las precisiones de la causa penal abierta por el delito de homicidio. Según las primeras pesquisas, que se apoyan en el relato de testigos, el menor sería la persona que conducía la moto desde donde se produjeron los disparos. Mientras tanto, las sospechas respecto de quién habría accionado el arma de fuego recaen en Ancao.
El crimen de Riffo, de 18 años, tuvo lugar en las cercanías de las calles Río Colorado y Bolivia. Familiares de la víctima afirmaron que fue alcanzada por un disparo cuando cruzaba la calle en forma circunstancial y aseguraron que no tenía ningún vínculo con dos bandas enfrentadas que frecuentarían el Piedrabuena.
La fiscalía cipoleña desarrolló una intensa investigación y, tras una serie de allanamientos, dio con la moto que habrían utilizado los homicidas.
Los familiares de la víctima aseguraron que el prófugo se habría refugiado en un barrio de Allen. Según afirmaron, el dato se lo suministraron a la policía, pero que no actuaron.