El violento hecho ocurrió el martes a última hora y LM Cipolletti pudo hablar con las víctimas en la jornada de ayer. Todavía conmovidos por lo sucedido, contaron los detalles del ataque delictivo y prefirieron no brindar información personal ante el temor de nuevos robos.
Todo fue muy rápido y con ladrones decididos a retirarse con algún botín de importancia. Sin embargo, los gritos de la mujer alteraron los planes iniciales de los dos hombres que los atacaron: prefirieron huir con solamente una cartera que había en un sillón.
En apariencia, los desconocidos tenían otras intenciones pero “no pudieron cerrar la puerta porque mi esposo quedó tirado en el lugar”, destacó la mujer, señalando el ingreso a la casa. Con un algodón en el orificio izquierdo de la nariz y la marca de los anteojos “clavados” en el tabique, Pablo confesó que “me chorreaba sangre por todos lados”.
En el caso de la mujer, sus gritos intimidaron a los atacantes y se limitaron a arrastrarla de sus brazos: “No se cómo, pero aparecí tirada al lado de la camioneta”.
El accionar de los asaltantes fue veloz y las víctimas lograron ver apenas “unas siluetas” que corrieron en dirección a calle Mariano Moreno. Desconocen si se movilizaban en algún vehículo y remarcaron que enseguida salieron en su ayuda los vecinos.
Tanto Pablo como su esposa fueron víctimas de hechos delictivos en otras oportunidades pero no de la gravedad del ocurrido anteayer. “Si hubieran querido, acá dentro nos hacen de goma”, aventuró la mujer, que no ocultaba su bronca por la cobarde golpiza contra su marido. Tras ser atendido en un centro de salud privado, ayer se recuperaba en el living de su casa.