En declaraciones a una radio de Viedma, López habló extensamente de las denuncias sobre la presunta irregularidad. “Yo cobro sueldo y lo deposito nuevamente a la cuenta del sindicato, al cual le dono mi sueldo de secretario general y el gremio con eso hace distintas actividades, como ayudar a compañeros”, afirmó.
Y aseguró: “Tampoco es un sueldo para volverse loco, es el sueldo de un embalador que trabaja en un galpón de empaque. Lo hago para no perder estabilidad como gremialista. Estoy citado (a declarar) y voy a ir ver al fiscal y plantearle mi situación, no veo incompatibilidad porque el gremio de la fruta es privado y yo cumplo funciones de legislador. No me quiero cubrir ni defender de todo esto, pero me están acusando. Qué raro, al único, porque en Viedma lo tenemos a (Roberto) Vargas que es un dirigente gremial que cobra sueldo y es legislador del Frente para la Victoria y nadie lo toca. Hay otros legisladores que no dejaron sus funciones y cobran como legisladores. (Juan Carlos) Scalesi cuando fue diputado nacional y Guillermo Pereyra, que es senador y dirigente gremial de petroleros. Hoy me toca a mí y voy a aclarar esta situación”, explicó López, avivando la disputa política detrás de los reclamos.
Cuando asumió, por el FpV, la situación fue denunciada por el bloque radical pero no por el sector kirchnerista de la Legislatura, que sí vio irregularidades al abandonar el gobierno de Alberto Weretilneck. Vargas ya salió al cruce de la acusación de López y desmintió tener una doble percepción. Con dardos cruzados entre los dirigentes políticos, la polémica se encamina a definirse en Tribunales.