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Seguirá preso el salteño que violó a su pequeña hija

Lo dispuso el juez cipoleño Márquez Gauna, quien también lo procesó.

El acusado de violar a su propia hija quedará preso y muy posiblemente siga en esta situación tras el procesamiento dictado por el juez de Instrucción Santiago Márquez Gauna. La resolución se tomó ayer y se deriva de una investigación que comenzó por una denuncia presentada en la comisaría de Fernández Oro. El imputado, de 27 años, es oriundo de Salta y tiene antecedentes penales por otros hechos de abuso.

Mientras tanto, la víctima, de sólo 12 años, pudo reencontrarse con su mamá, que recibió varios mensajes de texto con pedidos de auxilio. La mujer vive en el paraje Santa Rosa, en el ejido del municipio salteño de San Carlos, y según la instrucción, el violador fue hasta ese lugar para solicitar la tenencia de la menor. Con una autorización pudo viajar desde el norte del país hasta la región la primera semana de enero. Después vinieron el horror y las violaciones reiteradas en una casa ubicada en Allen, indicaron fuentes allegadas a la investigación.

Apenas la madre tomó conocimiento de lo que sucedía, radicó una presentación policial y la Justicia local ordenó la inmediata detención de V. L. (no se consignan los datos filiatorios por tratarse del padre biológico de la menor).

De acuerdo con lo informado por el Poder Judicial, los abusos se habrían cometido antes del 20 de febrero y en varias oportunidades. Además de procesarlo por abuso sexual con acceso carnal, el juez Márquez Gauna le atribuyó el delito de corrupción de menores agravada por el vínculo.

En cuanto a la preventiva, se dispuso porque hay un “riesgo de fuga” debido a que V. L. no tiene arraigo en la zona.

Su defensor podrá apelar la decisión.


Desamparo

Caminó 10 kilómetros para denunciarlo

El violador es oriundo de Cafayate, Salta, y cumplió en General Roca una condena por abuso. Los ataques sexuales a su hija de 12 años generaron una gran repercusión en la provincia de donde es oriundo porque la madre de la menor, apenas se enteró, salió desesperada a realizar la denuncia en una comisaría ubicada a 10 kilómetros del paraje donde vive. Carente de recursos económicos, la mujer fue asistida por vecinos del municipio de San Carlos y algunas autoridades se movilizaron para ponerla en contacto con funcionarios gubernamentales y judiciales rionegrinos.