En cuanto a la última condena es por un hecho ocurrido en el 2012, cuando un vecino ligado al servicio de grúas fue requerido para un trabajo de remolque en Pomona. Luego se produjo un llamado a su hijo y empezó la actuación del delincuente, que aseguró tener secuestrado al padre. Sin embargo, el hijo denunció el incidente ante la Policía y se hizo la entrega ficticia de una suma de dinero en la Isla Jordán. En realidad, se trataba de un sobre con papeles que fue tomado por un cómplice de Maureira y que logró huir. Tiempo después, se pudo identificar al autor de los llamados amenazantes.