El jueves último, una familia salvó milagrosamente su vida gracias a la intervención de un grupo de vecinos. Juan Merino y sus tres hijos, que habitan una humilde casa del barrio 1.224 Viviendas, estuvieron a punto de desvanecerse por una intoxicación por monóxido de carbono, cuando fueron rescatados.
Pero a pesar de haberse salvado de la muerte, la familia está hoy peor que antes del hecho. Camuzzi retiró el medidor de gas de la vivienda y, según Merino, “no lo quieren volver a poner”.
“Nosotros no podemos vivir así. Nos estamos cagando de frío. Los pibes hace dos días que no se bañan porque no tengo cómo calentar agua. Estoy cocinando en lo de un vecino”, reclamó.
Además, Merino criticó la poca atención que obtuvo por parte del Municipio. “Cuando nos asistieron nos prometieron que íbamos a tener algún tipo de ayuda, pero no vino nadie, ni de Acción Social, ni de Bienestar, ni de ningún organismo. Yo por mí no tengo problema, me voy abajo del puente y listo. Pero mis hijos no pueden vivir así”, señaló y reiteró su pedido de atención.