Los panaderos de Cipolletti siguen en estado deliberativo por la situación de encarecimiento de sus principales insumos y también de la mano de obra. Por tal motivo, tienen previsto reunirse mañana, en las instalaciones de la Cámara de Industria y Comercio local.
Entre los propietarios del sector prevalece la idea de mantener los precios actuales, que rondan los 20 pesos el kilo de pan, como principal valor de referencia. Los condicionantes que manejan para su producción no han variado demasiado y de allí que cunda por ahora la inquietud. En un esfuerzo considerable, algunos panificadores han bajado el kilo de pan a 17 pesos.
Sin embargo, la tónica imperante es la preocupación. Y ello porque las medidas adoptadas a nivel nacional para que baje el precio del trigo no han tenido efecto sobre los valores de la harina, el insumo central del rubro.
Marcos Flores, referente de los panaderos, indicó que las empresas proveedoras solamente han formulado la propuesta alternativa, que habría sido sugerida por el Estado, de bonificar con algunas bolsas más cuando se adquiere determinada cantidad del producto.
La oferta resulta inviable para los panificadores porque, pese a todo, siguen pagando por los 50 kilos valores similares a los que detonaron la escalada de aumento del pan. Los montos por aquella cantidad oscilan aún entre los 250 y 270 pesos.
Flores expresó que los precios del pan se mantendrán por ahora, pese a que también vienen experimentando un creciente aumento otros insumos, como la caja grande de margarina, que promedia los 400 pesos, y el paquete de 10 kilos de levadura, que ronda los 250 pesos.
Manifestó que otra fuente de inquietud está dada por los aumentos salariales alcanzados por los trabajadores de las panaderías, cuyos niveles, sin ser cuestionados, influyen no obstante sobre los costos empresariales.
La realidad es que el planteo de bajar el precio del kilo de pan a 10 pesos resulta por el momento inviable en Cipolletti. Según los propietarios, en las condiciones actuales causaría serios perjuicios para la actividad sectorial.
Los panaderos, conscientes de la situación, tuvieron una reunión el jueves pasado y ahora prevén otra para mañana, es decir, una semana después. Allí evaluarán los últimos acontecimientos y los efectos que tienen para el desarrollo de su producción.