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Se hizo la luz en Nuevo Ferri, tres días después

Tras marchar al Municipio, los vecinos pudieron cambiar un transformador.
Con temperaturas bajo cero y escasos recursos para paliar el frío, el transformador de energía eléctrica que abastece a los vecinos de la toma Nuevo Ferri explotó y pasaron más de 72 horas sin luz. El servicio volvió sobre la noche del jueves, luego de conseguir un equipo prestado. Sólo persisten algunos inconvenientes en un sector muy puntual, donde los fusibles se sobrecargaron, aunque la fragilidad del sistema del que dependen quedó expuesta una vez más.

El jueves se movilizaron hasta el Municipio para que les dieran una mano y consiguieron a modo de préstamo que una empresa les facilitara un equipo provisorio, hasta que puedan comprar uno definitivo, que soporte a la demanda que necesitan, de 500 kVA.

El intendente Aníbal Tortoriello atendió el reclamo y gestionó la posibilidad de que los vecinos puedan hacer uso de un equipo provisorio en tanto puedan comprar uno, aunque sea usado, pero de mayor capacidad que el que tenían.

"Hasta la semana pasada, la demanda rondaba los 500 kVA, casi el doble de la capacidad del transformador que tenemos, de 315 kVA. Necesitamos comprar uno más grande"."Los cables se recalientan, se funden y se resquebrajan, y al partirse el aluminio ya no hay vuelta".Mauro Oroño Referente de la toma Nuevo Ferri y de la ONG El Ceibo

"Como es una toma judicializada no pudimos dar una solución directa, pero hicimos la gestión para que consigan otro a modo de préstamo", explicó el jefe comunal.

Mauro Oroño, uno de los referentes del asentamiento e integrante de la organización civil El Ceibo, destacó y agradeció la intervención del intendente.

El problema surgió el martes cuando el transformador que habían comprado en 2012 no dio abasto para responder a la demanda de los últimos días y se fundió.

$105.000 es el dinero necesario para comprar un equipo usado.

Los vecinos de la toma Nuevo Ferri pueden llegar a conseguir un transformador de 500 kVA definitivo pero usado a $105 mil pesos. Uno nuevo puede rondar los $200.000.

"Se quemó porque es chico, es obvio que en algún momento esto iba a pasar. Hasta la semana pasada, la demanda rondaba los 500 kVA, casi el doble de la capacidad del transformador que tenemos, de 315 kVA. Necesitamos comprar uno más grande", explicó Oroño.

Debido a la enorme demanda de energía eléctrica, algunos cables se fundieron y eso provocó varios cortes, y los fusibles tampoco dieron abasto en dos sectores del asentamiento, constituido por unas 350 familias. Además, el cableado es chico, y hay equipos de aire acondicionado conectados directamente a la línea de media tensión que recalientan aún más el tendido eléctrico.
"Los cables se recalientan, se funden y se resquebrajan, y al partirse el aluminio, ya no hay vuelta", detalló el vecino.

Un grupo de familias recurre a los hogares a leña y a las garrafas, pero hay otras que se calefaccionan con más de dos caloventores y no son concientes de la cantidad de energía eléctrica que consumen y del peligro que conlleva si mantienen prendidos estos equipos durante buena parte del día, más aún cuando las casas donde viven muchos de ellos son de madera y otros materiales altamente inflamables.

Oroño aseguró que en la toma son concientes del riesgo que la conexión supone para toda la red eléctrica y aseguó: "Tampoco queremos perjudicar a otros vecinos que viven en los alrededores". Desde el miércoles golpearon la puerta de la intendencia para pedir prestado otro transformador que los ayudara a salir de la coyuntura, frente a un fin de semana largo en el que mañana se festeja el Día del Padre y pudieron solucionar el inconveniente.
Dentro de lo legal
Como es una toma judicializada, ya que ocupan tierras de un particular, el vecino aclaró que pedían a la comuna que los ayude a conseguir otro transformador, dentro de la legalidad. "No pedimos que nos regalen nada", prosiguió.
Con esa convicción se manejan también para reclamar por la compra de las tierras que ocupan. Según Oroño, el juicio que mantienen con el privado está "freezado" y, más allá de la voluntad de pagar de muchos vecinos, hace falta que las autoridades municipales o provinciales tomen la "decisión política".
"Nosotros no queremos que nos regalen nada, queremos pagar", concluyó el vecino, en sintonía con el ánimo de cientos de familias desperdigadas en otras tomas de la ciudad.