A primera vista, muchos habían elogiado un gran despliegue de varias unidades policiales para atrapar a un huidizo motociclista que habría participado en un accidente. Sin embargo, después vino el rostro ceñudo de los jefes de la Regional Quinta debido a que el capturado no tenía nada que ver con el siniestro y, además, era menor de edad, precisaron fuentes allegadas a la investigación. El incidente ocurrió el jueves por la tarde y se derivó de un siniestro en jurisdicción de la Comisaría 32.
Pasadas las 15, distintas comisarías y personal de calle recibieron una alerta sobre un sospechoso en moto, que estaba involucrado en un choque y que abandonó rápidamente el lugar del accidente. En apariencia, según las fuentes, efectivos de la 32ª no tomaron ciertas precauciones a la hora de informarse sobre el siniestro y generaron un gran despliegue policial, que terminó con la persecución de la persona equivocada.
El perseguido fue un adolescente, que circulaba en una moto y que, como lo hacía sin casco y sin licencia, al ver a la Policía no dudó en escapar a toda velocidad. De esta forma, patrulleros de la Cuarta y Caminera, además de varios motoristas, salieron disparados en dirección a Fernández Oro, donde finalmente le dieron alcance. El operativo no dejó de sorprender a vecinos y automovilistas que, en la Ruta Chica, veían el desfile de patrulleros y sirenas.
La gran decepción llegó con el relato de una mujer involucrada en el accidente, que desconoció la moto y también a su conductor.
El grave error de los agentes no tardó en ser recepcionado en el despacho de la Regional, que pidió explicaciones al responsable de la Unidad 32. Este último, precisaron las fuentes, manifestó que se encontraba en una práctica de tiro y no pudo supervisar las acciones de los hombres a su cargo. “Fue una equivocación; por una infracción no amerita una persecución”, remarcaron fuentes policiales sobre el llamativo episodio.
Procedimiento
De Cipolletti a Fernández Oro
La persecución del adolescente que conducía una moto Mondial empezó en jurisdicción de la 32ª y se extendió hasta Fernández Oro. Por fortuna, no hubo consecuencias para terceras personas.