A pesar de su estado, la víctima también pudo comunicarse con los efectivos y se mantuvo consciente mientras aguardaban el arribo de una ambulancia.
Desde la Comisaría 32, el comisario Daniel Uribe puntualizó que hubo un problema de pareja y que esa situación habría llevado a la mujer a dispararse en la cabeza. Sin embargo, la corta distancia desde donde habría accionado el arma de fuego, un revólver calibre 22, evitó que el proyectil tomara impulso y provocara lesiones irreversibles. Anoche, los especialistas analizaban la mejor forma de extraer el proyectil, que quedó alojado en la cabeza de la víctima.
Las fuerzas de seguridad desplegaron su tarea investigativa, y por las propias indicaciones de la mujer pudieron avanzar con el secuestro del arma de fuego utilizada. Luego, se les dio intervención a las autoridades judiciales.