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La violencia de género no da tregua en la ciudad y desde el Ruca Quimey indicaron que el año pasado se atendieron más de 100 casos por mes. El organismo cuenta con asistencia psicológica y jurídica para las mujeres víctimas de violencia machista e incluso innovaron con un grupo de varones golpeadores en rehabilitación. “El sistema patriarcal, que oprime a las mujeres, se aprende y se re replica culturalmente, y eso es lo que hay que combatir”, cuestionaron desde el organismo cipoleño.
Marta Moreno, directora de la institución que atiende en el barrio ex Hidronor, indicó a LM Cipolletti que sólo de enero a noviembre del año pasado asistieron 1200 casos de mujeres víctimas de violencia y que de ese total, 722 fueron nuevos, mientras que el resto (478) se trató de reincidencias.
“Los casos llegan derivados de alguna institución o de manera espontánea. Aquí les brindamos un espacio de contención y conocimiento para articular luego con otras organizaciones y encontrar solución a cada caso en particular. Contamos con siete profesionales, entre psicólogos y trabajadores sociales, además de asesores legales”, comentó Moreno.
Por lo general, los tratamientos que se realizan son de forma grupal a mujeres víctimas de violencia y desde el año pasado comenzaron a implementar un tratamiento para varones que ejercen violencia contra sus parejas. “En la mayoría de los casos son parejas con hijos y segundas parejas con núcleos familiares ensamblados. Muchas de ellas llegaron desde otras provincias en busca de trabajo y se frustran luego de no mejorar su condición económica. La violencia no discrimina condición social, sólo que en algunos sectores se logra visibilizar más que en otros”, informó la encargada de Ruca Quimey.
En muchas ocasiones deben atender la “violencia cruzada”, pero los índices indican que en casi la totalidad de los casos son las mujeres las receptoras del maltrato. “La violencia de género es una cuestión cultural enmarcada en el sistema patriarcal en el que vivimos, donde el hombre oprime a la mujer. Las conductas violentas se aprenden en el hogar y son apoyadas por la sociedad. Se pueden sumar factores de riesgo como las adicciones, pero no son generadores”, explicó Moreno.
Casi la mitad de los casos son de reincidencia, porque muchas veces hay factores que provocan que la mujer no pueda salir de la relación conflictiva. La imposibilidad económica es la principal causa de reincidencia, seguida por la promesa de cambio por parte del agresor. “El ciclo de la violencia acumula tensión, se desata el ataque, luego llega un arrepentimiento, el pedido del perdón y las promesas de cambio. Si no se rompe ese círculo, la mujer vuelve a confiar y la violencia se repite, incluso con más gravedad”, concluyó la experta.
Golpeadores en rehabilitación
El grupo de varones golpeadores en rehabilitación comenzó a funcionar en 2016 y lo integran 12 personas. “Estamos enseñando a comunicarse de otras formas que no sea la agresión. A mantener diálogo y buen trato con sus parejas e hijos. Es necesario que puedan modificar las conductas machistas. Deben aprender nuevas maneras de comunicación que nos sean los gritos, las descalificaciones, y los golpes”, expresó Marta Moreno de Ruca Quimey.
15 mujeres tuvieron que huir de su casa
Cuando los casos de violencia familiar son extremos y las mujeres o los niños corren riesgos, el organismo debe iniciar las actuaciones para resguardarlos y alejarlos de los agresores lo antes posible. Primero se localiza una red de contención familiar para que la víctima pueda salir rápidamente de la casa del violento, pero cuando no existe un familiar apto, se los debe ubicar en un hotel los días que sean necesarios. Según los índices de Ruca Quimey, en 2016 fueron 15 las mujeres que necesitaron alojamiento temporario porque su integridad física estaba en riesgo.