La parte querellante aguardaba con ansias una respuesta del Superior Tribunal de Justicia de la provincia (STJ) y finalmente se confirmó que el policía Leonardo David Carrasco deberá cumplir una pena de prisión perpetua por el fusilamiento del adolescente Nicolás Scorolli. “Fue una extensa lucha”, reconoció el abogado particular Marcelo Hertzriken Velasco.
A pesar de que el fallo se emitió el 12 de agosto, recién la semana pasada trascendieron los pormenores de los fundamentos; se desconoce por qué la Dirección de Comunicación del Poder Judicial no difundió de inmediato y de manera oficial la respuesta del STJ a la presentación conjunta llevada a cabo por la querella y la fiscalía, tras una sentencia que imponía a Carrasco una pena de sólo 14 años.
A partir de la disconformidad con el castigo impuesto al policía, la parte acusadora decidió avanzar con una casación. Los jueces del máximo tribunal consideraron los varios agravantes que motivaban una severa pena de prisión y establecieron que el condenado debía cumplir prisión perpetua.
Con el fin de comprender un poco más lo resuelto en Viedma, Hertzriken explicó: “Quien quiera conocer el suceso puede ahora entenderlo a través de la sentencia del STJ. La jueza de la cámara de apelaciones, tres fiscales y nosotros coincidimos en la calificación legal y hoy se suman los cinco jueces del más alto tribunal y su fiscal. Somos 14 operadores jurídicos que respaldamos que hubo abuso funcional”.
El abogado querellante recordó las circunstancias del hecho y responsabilizó al jefe policial del operativo del 25 de diciembre de 2011. “El procedimiento fue demencial: matar a un joven de 16 años cuando se entregaba sin armas por un hurto de uso de un automotor viejo en la vía pública”, destacó.
El asesinato del adolescente
“Una verdadera cacería policial”
Comisario, responsable
Para el abogado querellante, el accionar del condenado ilustra el proceder de los policías y torna necesario responsabilizar al jefe del operativo ilegal.
Abusos
Sin dejar de hacer hincapié en la responsabilidad del jefe policial, el abogado Marcelo Hertzriken Velasco aseguró: “El comisario Monsalve empujaba el vehículo tripulado por Nicolás (Scorolli) para hacerlo volcar desde un auto marca Monza sin chapa ni identificación y en una verdadera cacería. Su abusivo proceder posibilitó el final criminal protagonizado por su subalterno (David Carrasco)”.