"Se apunta a evitar accidentes y estamos conformes: no tuvimos ninguno", dijo el jefe de Tránsito.
Hacía varias semanas que los controles de alcohol no se realizaban por el viejo problema con los alcoholímetros. Los equipos propios estaban en poder de la empresa que tenía que calibrarlos y Provincia había requerido la devolución de los artefactos prestados para destinarlos a otras ciudades. Sin embargo, la situación se normalizó con la llegada de los alcoholímetros tras el fin del testeo, y la comuna dispuso una serie de operativos para limpiar las calles de conductores ebrios.
La ubicación de los agentes, frente al boliche Kímika no pasó desapercibida, aunque desde el Municipio descartaron que los controles vayan a focalizarse sólo en la salida de los locales nocturnos. "El objetivo es el mismo que tenemos en otros controles: mucha docencia para evitar problemas en las calles. Lo estamos haciendo en las esquinas donde teníamos problemas porque hay mucho movimiento o para liberar las paradas de colectivos", explicó Sales.
En paz
A pesar de la gran cantidad de infracciones labradas el domingo cuando el sol recién se asomaba, esta vez no hubo incidentes. "Sólo algunas palabras cruzadas, pero por suerte nada grave", dijo Sales. En los controles se pudo ver que los inspectores tenían una cámara para filmar los procedimientos, una medida que habían anticipado hace meses -cansados de los ataques- para disuadir a los violentos o utilizar las pruebas para denunciarlos.
Mano dura con los ebrios
El Municipio lucha desde hace años para bajar el índice de conductores alcoholizados, pero sin éxito: se repiten las cifras y muchos son reincidentes. Por ello, desde Tránsito anticiparon un plan para endurecer los castigos a partir del año próximo. "Estamos pensando en elevar el valor de la multa porque lamentablemente el ser humano es un ser al que le cuesta adoptar esa conducta y le hacen falta correctivos, siempre pensando en evitar accidentes y salvar vidas", dijo el titular del área, Enrique Sales.
En forma simultánea se reforzarán los proyectos de educación vial que ya están en marcha.
La búsqueda de castigos más duros viene desde hace tiempo. La anterior gestión de gobierno había contemplado hasta promover la detención de los alcoholizados u obligarlos a concurrir a charlas de alcohólicos anónimos junto a los adictos que buscan recuperarse. Esa propuesta contemplaba impedir la recuperación del carnet sin pasar por las jornadas de concientización.