Cada vez más ahogado por la falta de pago del servicio, el Consorcio de Regantes de Cipolletti ha salido a cobrar por vía judicial los cerca de 10 millones de pesos que le adeudan los morosos del sistema. Las acciones legales han comenzado por aquellos deudores que tienen más de 2 o 3 años de antigüedad. Luego se seguirá por los que registran atrasos en el pago de menor cuantía.
En la institución están sufriendo como nunca antes las dificultades para cobrar por la prestación. A la morosidad habitual se ha agregado en los últimos años la cada vez más acentuada crisis de la fruticultura, que está condenando a muchos productores a abandonar la actividad, con lo que las obligaciones por el riego pasan a un segundo o tercer plano, o incluso al olvido.
Eduardo Artero, titular de la entidad, expresó ayer que cerca de un 70 por ciento de los empadronados no está pagando como se debe, contra apenas un 30 por ciento que sigue abonando con mayor o menor puntualidad. De esta manera, el sistema se está desfinanciando en forma creciente y cada vez resulta más difícil mantener los trabajadores y la maquinaria.
El consorcio realiza todos los esfuerzos en procura de que se cumpla con la cancelación del canon y para quienes tienen todas sus cuotas al día, incluso contempla un descuento de un 20 por ciento. Sin embargo, la situación sigue complicándose más y más.
200 regantes siguen cumpliendo con el canon.
El padrón de usuarios llega a unos 700 productores. Los 500 morosos llevan en esa situación uno o más años. Hay quienes superan las 10 temporadas y casi son incobrables por prescripción.