Las oficinas del instituto de la vivienda quedan frente al predio del Hospital Pedro Moguillansky, que tiene custodia policial permanente, algo que no le importó al delincuente.
Ya en el interior de las oficinas, desmanteló varias computadoras y se apoderó de dos monitores. Se presume que dejó preparados los elementos para hacer varios viajes, aunque su plan quedó trunco cuando se activó la alarma.
Como se movilizaba en una moto, el delincuente prefirió alejarse en forma rápida de la escena, pero su presencia fue advertida por una persona. Sin demoras, se comunicó telefónicamente con la Policía provincial y uno de los patrulleros de la unidad 24 se dirigió al lugar. Fue así como se inició una persecución, que desembocó en Serafín González y Río Negro, en el barrio de las 1200 viviendas, donde el sospechoso fue apresado.
Antes, había arrojado los monitores sustraídos para intentar desligarse del robo.
A la hora de la identificación, se pudo establecer que el detenido tiene 22 años y cuenta con un frondoso prontuario por hechos similares. Fue imputado por robo y quedó a disposición del Juzgado 6, a cargo de Florencia Caruso.
En cuanto al vehículo del delincuente, se trata de una moto marca Gilera, de 150 centímetros cúbicos, y fue secuestrada para corroborar si le pertenece o había sido robada.
Una de las personas que brindó precisiones sobre el robo fue el delegado local del IPPV, Néstor Curcio, quien explicó que el delincuente entró a las oficinas forzando la puerta de ingreso que se encuentra en el frente del local y que por el hecho sonó la alarma.
"Es la primera vez desde diciembre que sufrimos un robo, aunque en otras ocasiones me comentaron que habían robado los equipos de aire acondicionado", explicó el funcionario provincial.
Agregó que al llegar al lugar también encontraron un estabilizador de tensión eléctrica tirado en la vereda.
Por la cantidad de equipos que quedaron listos para ser robados y el estabilizador tirado, se cree que el ladrón actuó solo.