Reveló “juegos chanchos” y un perito lo puso en duda

Una niña de tres años apuntó a su papá. La madre pide más celeridad.
Al igual que las madres del dolor por crímenes cometidos en distintos puntos del país, hay madres del dolor por abusos impunes. Una postal de esa situación tan delicada se vivió días atrás en la plaza San Martín de esta ciudad, cuando varias mujeres brindaron los detalles de las historias de sus hijos. Entre las personas que se animaron a hablar, se encontraba una joven mamá que viene batallando desde el 28 de octubre del año pasado para que su ex marido sea procesado y llevado a juicio oral por los presuntos abusos cometidos contra su propia hija de tres años.
Como ocurre en otras investigaciones, la que tiene como protagonista a este sospechoso está marcada por las idas y venidas, con una pericia que hoy se encuentra bajo análisis de la Corte Suprema de la Justicia de la Nación. 
De acuerdo con lo informado por la madre de la víctima, los abusos fueron revelados a la niñera y descritos como “juegos chanchos”. A partir de ahí, se presentó una denuncia y empezó un largo itinerario por los pasillos del edificio judicial de España y Urquiza, con una Cámara Gesell, una psicóloga poco experimentada y un fiscal que considera que no están dadas las condiciones para avanzar con la acusación.
“Era un tipo resimpático”
Por otra parte, uno de los peritos del Poder Judicial, sugirió que no se trataría de un abuso sino del polémico síndrome de alienación parental. Su opinión se ubica en la vereda contraria de las conclusiones de la psicóloga de la niña y por especialistas de la Asociación Artémides, que convalidaron el diagnóstico de abuso. 
“Era un tipo resimpático con todo el mundo. Así que mi hija no hablaba”, confesó su mamá, que vive desde muy chica en esta ciudad.
La referencia a la simpatía del hombre investigado, que es oriundo de la ciudad de Buenos Aires, está ligada a un denominador común con otros casos ocurridos en la zona. Por ejemplo, Rosa Castro realizó una descripción muy parecida de su ex marido.
Entre las primeras medidas para proteger a la niña, su madre solicitó a la justicia una prohibición de contacto. Hasta el momento se cumplió este requerimiento aunque el padre apeló y pretende un régimen de visitas supervisado.