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Regalaron 40 mil kilos de fruta para mostrar su crisis

El frutazo chacarero convocó a cientos de vecinos en el peaje.

Guadalupe Maqueda

maquedag@lmneuquen.com.ar

No eran colas de una feria a cielo abierto, muchos menos de un supermercado. Pero hacia los puentes carreteros se dirigió ayer una multitud con bolsas, carritos, cajas de cartón y cajones de madera para llevar a sus hogares la mayor cantidad de manzanas y peras frescas que pudieran. La gente se acomodó en fila y esperó pacientemente la orden de largada para sacar de los bines todo lo que los productores de la zona no pudieron vender y, antes de tirarlo, decidieron regalar.

Verdes y rojas, de distinta variedad y muy frías al primer contacto con las manos. La fruta “prohibida” -recién sacada de las cámaras- fue el maná de las chacras en picada para cientos de vecinos a quienes les duele pagar 60 pesos el kilo en una góndola de supermercado, incluso más que otras frutas que son de importación como la banana.

Muy agradecidos con los productores, también se lamentaron que tengan que regalar el fruto de su trabajo. “Antes que tirarla, me parece bien que la regalen, pero lamento la pérdida para el productor, culpa de los gobiernos”, dijo Graciela, de Neuquén. Susana, de Cipolletti, agregó: “Si te ponés a pensar en el sacrificio que hacen todo el año, es una lástima llegar a esto. Yo soy nacida y criada en el valle, y me da mucha angustia ver al chacarero en esta situación. Por suerte no la tiran, la están regalando”.

Fueron 40 mil kilos de fruta desperdigada en cien bines que trasladaron cuatro camiones, la mayoría procedente de Allen, aunque algo también vino de Fernández Oro y otro poco de Cipolletti.

Presurosa por llegar a los bines, Eliana, otra vecina cipoleña, consideró el frutazo como una “buena acción”, aunque como todos, compartió la pena de los chacareros y fue muy crítica con los otros eslabones de la cadena comercial: “A ellos les pagan dos pesos, pero en los comercios te la venden a precio de oro”.

Llevaban fruta para comer, para hacer dulces y convidar también a sus nietos. Al principio fueron pasando de a cuatro, y a los pocos minutos, la multitud rodeó los bines y metió las manos de lleno, aunque sin tironeos ni empujones, la repartija se desarrolló sin sobresaltos.

“Vamos a estar acá hasta que se lleven toda la fruta”, dijo uno de los productores que regaló el resultado de su trabajo, Carlos Borocci, también apoderado de NatFrut (Allen). La manifestación se extendió hasta pasado el mediodía y generó largas filas de vehículos en el carril con sentido Neuquén-Cipolletti.

En diálogo con LM Cipolletti, dijo que la idea es “que la sociedad vea que se puede comer fruta sin pagar una fortuna”. En tanto, indicó que el mensaje para el Estado –nacional y provincial- fue “que tomen medidas urgentes porque el productor no podrá pagar salarios ni deudas”.

El chacarero aseguró que la cosecha está muy comprometida, con la fruta en la planta; y evaluó que se necesitan inyectar no menos de mil millones de pesos para salir de la crisis. Consideró que están peor que el año pasado y concluyó: “Volveremos a hacer esto todas las veces que sea necesario hasta que se tome conciencia. La política sigue muy lejos de la gente”.

No terminaba de hablar con la prensa que una neuquina se le acercó y le agradeció el gesto con un abrazo. Entonces, dijo: “Recibimos los beneficios, pero detrás de esto están los que trabajan. No me parece justo que les paguen dos pesos y nosotros vamos a comprarla por $60 el kilo”.

Hombres, muchas mujeres con sus niños en brazos o de la mano y abuelas. La Ruta 22 fue un desfile de personas, mientras el paso de los vehículos se hizo cada vez más lento hasta formar colas kilométricas.

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Reclamo: Los productores quieren que el Estado invierta en el sector para salir de la crisis.

Apoyo desde el Congreso

Los chacareros reconocieron la presencia de la senadora Magdalena Odarda y la diputada nacional Silvia Horne, quien dijo a LM Cipolletti: “Los productores se están plantando y tiene que haber un reconocimiento para el precio”. En el mismo sentido, Odarda planteó: “Se necesita un precio y que el Estado intervenga con la fruta que no pueda cosecharse”.

Horne anticipó que los productores volverán al Congreso para hacerse escuchar.

Le ofrecieron migajas por su cosecha y taló todos sus frutales

La decepción de los productores del valle tuvo su punto más álgido cuando hace pocos días atrás un chacarero cipoleño agarró una motosierra y taló alrededor de dos hectáreas de perales luego de volver de un galpón donde había ofrecido su producción, pero le daban “chauchas y palitos”. Ocurrió en una chacra del barrio María Elvira, ubicada a la vera de la ruta. Se trata de una de las pocas zonas históricamente productivas donde la mayoría de las tierras aún se utiliza para la producción primaria de frutas, por lo ocurrido corrió rápido de boca en boca, al igual que la bronca por las ofertas que reciben los chacareros.

Vecinos que conocen al productor lamentaron la situación y quisieron dar a conocer el hecho para que la gente sepa lo que está pasando con la fruta en el valle y la desesperación que domina el clima de la mayoría de las chacras. Quienes siguen en actividad -en su gran mayoría- son productores que dedicaron toda su vida al trabajo chacarero por lo que la crisis no sólo los afecta desde lo económico, sino que golpea directamente su forma de vida.

“El impacto es muy fuerte, nunca vimos una cosa igual. El nivel de hartazgo y decepción de este productor pudo más y, en un ataque de ira, ha cortado de cuajo los perales, con la fruta en la planta”, advirtió Sandra Constantini, una de las vecinas de la chacra desmontada en minutos.

A ella le toca muy de cerca este triste escenario porque ha nacido y se ha criado rodeada de frutales en la chacra de sus padres. “Quienes vimos nacer el Alto Valle con tanto esfuerzo, ahora vemos el ocaso y es terrible”, expresó.

Por lo mismo, otros productores regalaron ayer 40 mil kilos, entre manzanas y peras, en los puentes carreteros.

Al parecer, el chacarero que derribó buena parte de los árboles de su chacra se cansó de la fruticultura, pero no bajaría los brazos. Según confirmaron sus vecinos, pensaría reutilizar la tierra para otro tipo de siembra.