Las jóvenes María Emilia y Paula González, y Verónica Villar siguen muy vivas en el corazón de miles de vecinos de la región y por este motivo, más allá de las restricciones existentes para grandes manifestaciones, se llevó a cabo una emotiva actividad en esta ciudad recordando los 23 años de su desaparición y posterior crimen. Pasadas las 17, integrantes de organizaciones sociales, familiares, amigos y particulares se concentraron en la esquina de las calles Vélez Sarsfield y Uruguay para participar de una serie de propuestas como desplegar banderas de anteriores marchas y realizar una gigantografía.
Entre los presentes, se encontraba la madre de Verónica, Ofelia, acompañada por amigos y vecinos.
De esta forma, muy respetuosa y conmovedora, se reiteró un acto que tiene el único fin de mantener en la memoria de todos ese hecho lamentable, que sacudió a la región del Alto Valle y Neuquén. Asimismo, persiste el reclamo de justicia y que, como único resultado tuvo la condena de Claudio Kielmasz.
Con el paso de los años, el Primer Triple Femicidio de Cipolletti fue objeto de distintos actos y sentidas marchas por las calles de la ciudad. Sin embargo, el dolor de recordar a las jóvenes, su vitalidad y su fin inesperado, derivó en que, por ejemplo, Ulises González, decidiera no participar más en las actividades conmemorativas.
Las hermanas González y Verónica Villar desaparecieron el 9 de noviembre de 1997. Dos días después, aparecieron sus cuerpos en un descampado. Tras una investigación marcada por las irregularidades, se detuvo y llevó a juicio a Claudio Kielmasz, quien finalmente fue condenado y permanece preso cumpliendo un castigo de prisión perpetua.
El juez original de la causa penal, Pablo Iribarren, enfrentó un jury en General Roca y resultó absuelto.
En los últimos años, Kielmasz hizo varios intentos por conseguir su libertad pero tanto la fiscalía como la querella mantienen una postura firme de que siga tras las rejas.