A esta altura de los acontecimientos, Romero considera que las continuos pedidos de más documentación que se les realiza una y otra vez no serían más que "dilaciones" para postergar el pago y diferir con ello la resolución de la demanda judicial que él y sus parientes han impulsado para acceder a un valor más justo y, por ende, mucho mayor que el establecido por la comuna.
La expropiación se dispuso en 2019, hacia el final de la ex gestión municipal de Aníbal Tortoriello. Muy poco después, los dueños afectados iniciaron una causa en la Justicia en procura del pago de un monto más elevado por sus tierras.
Por las 14 hectáreas de tierras expropiadas, la comuna concretó en su momento un depósito de 4.000.000 de pesos. La cifra no dejó para nada conformes a los dueños afectados, que pretendían una cifra mucho mayor. Se había hablado, incluso, de que los fondos a abonar iban a ser de 12.000.000 de pesos, pero al final esto quedó en nada. Ante un panorama tan adverso, recurrieron a la Justicia.
"Es increíble. Con los 4.000.000 de pesos hoy no se paga más que un lote. Es decir que el Municipio nos pagó por lo que vale un lote la superficie completa de 14 hectáreas", manifestó, ofuscado, Romero. Enfatizó sin cortapisas que el monto "es demasiado bajo" y por ello no cejará, "ni yo, ni mis hijos, ni mis sobrinos", por llegar a un fallo judicial que les reconozca sus derechos.
En su opinión, los continuos requerimientos de más papeles y documentos relativos a la propiedad y a las sucesiones familiares que les efectúa el Municipio solamente buscan diferir lo más posible la resolución de la demanda. En el actual Ejecutivo comunal, que conduce Claudio Di Tella, serían concientes de que una definición adversa para la comuna podría ser muy gravosa en términos económicos y, de allí, que se procure postergar todo lo que se pueda el retiro del depósito
Y el problema es que 4.000.000 de pesos "eran una cosa hace un año atrás y ahora son otra cosa. Con la inflación acumulada, el monto perdió un 50 por ciento de su valor y, si esto sigue así, no va a valer casi nada cuando podamos cobrarlo", expresó.
Indicó que, para más contrasentido, en la zona norte donde se encuentra el Barrio Obrero A, se están concretando urbanizaciones y loteos en los que la venta de la tierra se concreta por cifras mucho más elevadas que las que les impusieron a su familia y que siguen sin poder retirar de la cuenta judicial.