En el ambiente de las entidad proteccionistas, existe la convicción de que en la ciudad la superpoblación canina, y también la de gatos, ha alcanzado proporciones “históricas”.
Como durante el año que ha cumplido la pandemia se han concretado muy pocas castraciones de mascotas, el número de perros y felinos se ha disparado y los animales abandonados y dejados a su suerte se han vuelto multitud.
Por tal motivo, la referente María Acosta, de la Fundación SOS Animal Cipolletti, tiene previsto presentarse lo antes posible ante los miembros del Concejo Deliberante para informar sobre la situación y pedir que se adopten medidas urgentes para que se vuelva a controlar la población animal a través del plan de esterilizaciones.
La dirigente expresó que ni su entidad ni otras organizaciones y personas dan abasto como para atender todos los casos de perros y gatos abandonados que día a día se multiplican en la ciudad. A través de llamadas telefónicas o por medio de las redes sociales, donde hay muchas páginas dedicadas a la labor animalista, las proteccionistas se enteran de los constantes pedidos de ayuda.
Además, la complicada realidad surge apenas se recorre un poco las calles y se establece conversación con los vecinos, que dan cuenta enseguida de lo que está pasando con el fenómeno de la superpoblación.
“En un año, se hicieron muy pocas castraciones. Ahora, el Municipio están haciendo 300 por mes cuando tendrían que ser no menos de 2.000 para que la campaña tenga la efectividad necesaria”, enfatizó Acosta, quien llamó la atención de la “superpoblación histórica” de perros y gatos que se está viendo hoy en Cipolletti.
Ante este panorama, la referente ya ha mantenido conversación con un integrante del Deliberante para empezar a organizar una presentación ante los ediles, posiblemente, durante una sesión.
En ese ámbito quiere dar a conocer en forma detallada lo que está ocurriendo, y los riesgos que la desatención de las mascotas puede generar para la sociedad en materia sanitaria, entre otras consecuencias del fenómeno. Para ella, el único camino de mejora del problema pasa por la realización de “castraciones masivas y gratuitas”.