En un fallo judicial que fue publicado este jueves, se conoció que la apelación de la fundación SOS Animal Cipolletti para declarar institucional la caza de jabalí con perros en Río Negro fue rechazada -una vez más- por el Superior Tribunal de Justicia de esta provincia.
La protectora ya había interpuesto un amparo contra los artíuclos 17/25 de la Ley Q 2056 y el Decreto Reglamentario 633/86, pero el mismo fue rechazado en julio de este año por la jueza Soledad Peruzzi al considerarlo improcedente. Por esta razón, se procedió a apelar la decisión. Sin embargo, en esta oportunidad volvieron a denegar el recurso.
La práctica, considerada deportiva, genera una fuerte controversia al tratarse de una especie exótica que se propagó profusamente en vastas zonas del país y que en un amplio espectro del ambiente rural el “chancho salvaje” como se lo llama, es calificado como una plaga a la que hay que combatir por los daños que ocasiona
Enfrente se posicionan grupos que defienden a los animales, tanto a los son mandados a atacar como los acechados.
Alegaron que “se trata de una actividad que vulnera los derechos de los animales no humanos, perros y jabalíes; describiendo la crueldad a la que son sometidos, por la sola diversión de los cazadores”.
El amparo rechazado en julio
El requerimiento de la protectora fue rechazado por improcedente por Soledad Peruzzi, titular del Juzgado Civil, Comercial, Minería y Sucesiones Nº 3 de Cipolletti en julio de 2022.
La magistrada sostuvo que no se agotó la vía administrativa a través de la Secretaría provincial, que es la autoridad de aplicación. Mencionó un caso similar que llegó al Superior Tribunal de Justicia que determinó que “existen otras vías idóneas para el abordaje de la cuestión traída a juicio”.
“… Pues bien, este precedente es enteramente aplicable al caso, puesto que de modo alguno existen constancias en autos de haber transitado la vía correspondiente ante la autoridad de aplicación”, puntualizó.
Pero además Peruzzi observó que el organismo oficial informó que la caza deportiva de esta especie está reglamentada, al igual que los torneos.
“La actividad que pretende suspenderse por medio de la medida cautelar pretendida; es legal en el marco de la legislación vigente de la provincia. Y la inconstitucionalidad de esa normativa, requiere de un trámite y análisis que escapa ciertamente a lo que puede resolverse por la vía del amparo”, agregó en el mismo sentido.
Citó entre los fundamentos la Secretaría que la captura de los ejemplares se valora para “paliar los efectos de negativos que esta especie genera en el ambiente”.
De todos modos, la magistrada sostuvo que el caso amerita “un análisis más profundo y pruebas que permitan decidir si las leyes y resoluciones administrativos son o no contrarias a los derechos que se preservan desde la Carta Magna, ya sea la Provincial o la Nacional”.
La apelación y una nueva negativa
Tras conocerse el rechazo del amparo, la Fundación y el equipo legal que lo acompaña adelantaron que iban a apelar la decisión de la jueza. Explicaron que hay un fallo dictado en la provincia de La Pampa que respaldará el requerimiento para Río Negro. En esa presentación están trabajando.
Sin embargo, en el fallo publicado este jueves anunciaron que se rechazó el recurso de apelación interpuesto por la Fundación SOS Animal de Cipolletti en julio de este año.
Como es la cacería
La caza de chanchos jabalíes con perros es sangrienta. La técnica requiere contar con una jauría de canes entrenados, de buena contextura física y feroces. Los ejemplares de dogo argentino están entre los preferidos, como también la cruza con otras razas de ataque.
En las zonas rurales es habitual ver las “perradas” como se los denomina, sobre camionetas cuando parten a una expedición. Son conocidos porque no ladran, una condición que aprenden para no espantar a la presa.
En el campo los animales rastrean al jabalí con su olfato y una vez que lo ubican la embisten a mordiscos. Una vez que lo tienen dominado aparece el humano y lo mata. Puede ser de un disparo o a cuchilladas.
Como trofeo, los más apreciados son los machos, que exhiben largos y filosos colmillos que le nacen de la mandíbula inferior y otros de menor tamaño de la superior.
Sus cabezas son las que los cazadores suelen embalsamar para mostrar la “proeza”. Pero estos ejemplares también son los más peligrosos para los perros, pues con esos temibles dientes pueden herir a los peros -a veces mortalmente- cuando luchan por defender su vida.