El hecho sucedió el viernes, cuando una moto Zanella de 110 centímetros cúbicos chocó desde atrás a un Volkswagen Bora. El impacto fue muy violento y el motociclista terminó en el piso. Eran las 23 y el conductor del vehículo mayor decidió bajarse para prestar su ayuda al herido. Sin embargo, se encontró con una airada reacción del motociclista que, a pesar de una lesión importante, alcanzó a arrojarle algunas piñas. También se sumaron algunos allegados y el automovilista, que quiso ser un "buen samaritano", se subió como pudo al Bora y escapó del lugar mientras sentía el impacto de pesadas piedras en el techo y el capot.