Gustavo Arroyo
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Marina tiene 23 años y una historia que muy pocos podrían sobrellevar. Sin embargo, esta joven madre cipoleña se muestra entera y con las convicciones firmes para que su abusador, Luis Oscar Gandini, vaya a la cárcel por muchos años. “Que le den la condena máxima, la máxima posible”, recalcó a LM Cipolletti.
La sentencia por el hecho caratulado como abuso sexual con acceso carnal agravado se conocerá mañana a las 18. Está prevista una radio abierta desde las 15.
En medio de algunos suspiros necesarios para tomar un poco de aire, la víctima del ex empresario reconoció que revivir los ataques sexuales sufridos durante su niñez y adolescencia “fue un proceso redifícil para mí, volver a acordarme de todo. Fueron muchas situaciones, pasaron miles de cosas pero se tomaron (la investigación judicial) solamente tres hechos”.
Con una gran valentía, la joven concurrió a todas las audiencias y en la jornada inicial del juicio oral se vio obligada a sentarse enfrente del denunciado. “El primer día, que fue el 1 de junio, que lo tuve que ver de nuevo, que tuve que compartir la sala, la verdad que no quería estar ahí, me quería ir, me sentía mal”, explicó.
Sin embargo, como lo hizo tras la denuncia en la Justicia local (a los 18 años), Marina no retrocedió y destacó que estuvo más calmada en la segunda audiencia.
A la hora de las sensaciones, indicó sobre Gandini que “me da impotencia que no se haya hecho cargo de nada, de absolutamente nada”.
El miedo que le producía el acusado ya forma parte del pasado y en la actualidad “puedo decir que no le tengo miedo a él. En su momento sí, tenía terror, me ponía incómoda cada vez que él estaba, capaz que iba a la casa de mis viejos y no estaba tranquila”.
Abandono de persona
El juicio contra Gandini se concretó finalmente después de cinco años y en todo este lapso la denunciante se sintió muy sola, abandonada por el Poder Judicial local. Nunca se enteró de que el acusado había sido procesado y respecto de las audiencias fue notificada un par de días antes. Muy molesta al recordar sus visitas al edificio de España y Urquiza, puntualizó que “yo iba sola y no sabía nada como se manejaba todo, quién me iba a defender, con quién tenía que hablar porque vos ahí vas y capaz que te dicen: ‘Ni idea’ o ‘es la otra fiscalía’ y te vuelven loca por todo el juzgado. Te hacen cargo de lo que tienen que hacerse cargo ellos”.
A pesar de la delicada situación que atravesó, tampoco tuvo el respaldo de las áreas oficiales de contención a la víctima ni recibió un apoyo psicológico. En este marco, entiende que hubo “un abandono de persona conmigo por no decirme cuáles eran todos mis derechos, por no brindarme una atención psicológica, porque no me la brindaron en todo este tiempo, quedaron en llamarme y nunca me llamaron”.
Por el contrario, se muestra agradecida con su abogado querellante, Iván Chelía, que la está asesorando y “tomó el caso horas antes del juicio porque mi anterior abogado renunció”.
FRASE
“Que no se callen las víctimas, que no tengan miedo porque no están solas, las vamos a acompañar hasta las últimas instancias, siempre vamos a estar”.
Marina, 23 años Víctima de abusos sexuales desde los 7 años
Contratiempos
Sin abogado, a dos días del juicio oral
El camino de Marina para llegar al juicio oral estuvo lleno de contratiempos, que incluyeron la renuncia inesperada de su abogado querellante. “El 26 de mayo renunció, a dos días del juicio. Tengo que denunciarlo en el Colegio de Abogados”, resaltó.
Asimismo, la joven madre de dos niñas nunca fue informada de la evolución de la causa penal y recién a fines de mayo se enteró del juzgamiento de Luis Gandini.
El tribunal encargado de elaborar la sentencia está presidido por César Gutiérrez Elcarás e integrado por Guillermo Baquero Lazcano y Florencia Caruso.