Las chacras abandonadas por sus dueños y su falta de limpieza generan grandes problemas para los productores cipoleños que desean mantener las tierras en buenas condiciones. No sólo generan un importante volumen de pasturas -a partir de las que se desatan incendios- sino que también atentan contra la salubridad de las plantaciones cercanas.
Sin embargo, podría llegar a la ciudad una solución “revolucionaria” que terminaría con todos los males de los chacareros y que aportaría beneficios a la calidad de vida de los cipoleños.
La Cámara de Industria y Comercio propone la plantación del Kiri, un árbol de origen chino, también conocido como “el árbol mágico que podría salvar el mundo”. Crece al menos cinco metros por año, genera 10 veces más oxígeno que otros, sobrevive al fuego y no necesita de un suelo fértil para desarrollarse. Además, son resistentes a plagas y enfermedades y sus hojas son comestibles.
“Lo planteamos como una alternativa a dos cuestiones: una es el grave problema que hay con las tierras abandonadas y, la otra, lo sanitario. La plantación de Kiri no requiere de un gran esfuerzo en la mano de obra, su cuidado es sencillo y se usa para todo lo que es forestación. Además, tiene mucho nitrato, por lo que mejora y fertiliza la tierra, ideal para los productores que no trabajan su producción y genera una rentabilidad de, más o menos, cinco mil dólares por hectárea”, explicó Natalia Chemor, vicepresidenta de la CIC.