La polémica crece tras dichos del ex pastor. Un sector evangélico cuestionó su postura y advirtió sobre el impacto en la fe y los creyentes.
La reciente exposición mediática de Dante Gebel volvió a generar repercusiones en el ámbito religioso. Esta vez, el posicionamiento llegó desde la Federación Argentina de Pastores Evangélicos (FAPE), que difundió un duro comunicado en el que expresa su preocupación por los dichos del ex pastor, quien en los últimos tiempos buscó despegarse del mundo evangélico y de su rol espiritual en el marco de una posible proyección política.
El documento, titulado “Mirada Pastoral”, no hace foco en eventuales aspiraciones políticas del referente mediático, sino en lo que consideran un cambio de postura respecto a su historia dentro de la fe. “Hay algo más grave que equivocarse: traicionar la propia identidad”, señala el texto, marcando el tono crítico de la declaración.
Desde la entidad que nuclea a pastores evangélicos de todo el país, remarcaron que el eje de la preocupación no está en la decisión personal de Gebel de redefinir su perfil, sino en el contraste entre su pasado como predicador y sus expresiones actuales.
“Seamos claros: no estamos interesados en si es o no candidato, ni en su proyección pública actual. Lo que verdaderamente pesa es lo que durante años representó, sostuvo y predicó y hoy niega”, indicaron desde la FAPE.
En ese sentido, el comunicado subraya que el cuestionamiento central gira en torno a la coherencia entre el mensaje transmitido durante años y la postura actual del comunicador. Para el sector evangélico, este tipo de situaciones no solo afectan a quien protagoniza el cambio, sino que tienen impacto en la comunidad de creyentes.
Uno de los puntos más enfáticos del documento es la defensa del rol espiritual dentro de la iglesia. “La fe no es una actuación. El púlpito no es un escenario”, sostiene el texto, en una frase que resume la crítica a lo que consideran una posible banalización del mensaje religioso.
Desde la federación advierten que presentar la prédica como una mera herramienta comunicacional “deja una herida profunda” en quienes durante años siguieron ese mensaje como una expresión genuina de fe.
Además, plantean un riesgo mayor: que se instale la idea de que el compromiso espiritual puede relativizarse. “Si se instala esta idea, mañana cualquiera que alguna vez habló del llamado de Dios podrá negarlo diciendo que solo era un comunicador”, señalaron, alertando sobre una posible pérdida de valor simbólico en el ámbito religioso.
El pronunciamiento también hace hincapié en el impacto colectivo de estas declaraciones. Según expresaron, no se trata únicamente de una decisión individual, sino de un hecho que puede generar confusión en fieles y seguidores.
“El problema no es cambiar, porque todos podemos hacerlo. El problema es haber hablado en nombre de una verdad que no se vivía”, remarcaron, dejando en claro que la crítica no apunta al cambio en sí mismo, sino a la percepción de incoherencia.
Para la FAPE, este tipo de situaciones “enfrían la fe y dejan marcas en quienes creyeron”, una afirmación que refleja la preocupación por el vínculo entre líderes religiosos y sus comunidades.
Dante Gebel volvió a quedar en el centro de la escena tras referirse a una eventual candidatura presidencial. En una entrevista con Luis Novaresio en A24, el referente mediático dejó definiciones sobre un posible desembarco en la política y analizó cómo se gestionan las crisis dentro del poder.
En ese marco, Gebel intentó tomar distancia de las etiquetas que históricamente se le adjudican. Rechazó identificarse como pastor y sostuvo que ese rol conlleva una función comunitaria que, según explicó, hoy no desempeña.
En el cierre del comunicado, la federación también envía un mensaje hacia el propio ámbito evangélico, marcando una posición sobre el tipo de liderazgo que consideran necesario.
“La Iglesia no necesita comunicadores elocuentes que sostengan discursos. Necesita testigos que vivan lo que predican”, expresaron, en una frase que apunta a reforzar la importancia de la coherencia entre palabra y acción.
El documento concluye con una reflexión que sintetiza el espíritu del pronunciamiento: “Al final, lo único que permanece no es cómo se dice, sino si es verdad lo que se vive”.