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Murió su papá del corazón y quisieron esparcir sus cenizas en España: qué determinó la Justicia

La mujer solicitó el permiso ante la ausencia de los progenitores biológicos y la falta de vínculo con los chicos. El viaje sería para participar de una despedida familiar.

La muerte temprana de un padre de familia motivó la solicitud de una autorización judicial de una madre para viajar a España con sus hijos y participar de una emotiva despedida familiar para esparcir sus cenizas. El objetivo del viaje era compartir el duelo con la familia del fallecido, que reside en ese país.

Se trata del caso de una mujer de Viedma, que solicitó al fuero de Familia que supliera la autorización paterna para que ambos hijos puedan salir del país y participar de la despedida de quien fue en vida su padre.

La solicitud surgió ante la falta de contacto con sus progenitores biológicos

La mujer inició la presentación judicial porque los progenitores biológicos de ambos chicos no mantenían contacto ni vínculo cotidiano con ellos. La madre explicó que sus hijos estaban bajo su cuidado exclusivo, en un contexto de crianza en una familia ensamblada con el hombre fallecido recientemente.

En ese contexto, explicó que la muerte temprana y repentina de su pareja había generado un fuerte impacto emocional en ella y en sus hijos. Por eso, la solicitud para viajar permitiría compartir unos días con el entorno afectivo de su papá del corazón y participar de una despedida acordada con su familia.

ESPARCIR CENIZAS

El motivo del viaje era para participar de una despedida emotiva junto a la familia del fallecido.

El viaje será para participar de una despedida familiar del difunto

La posibilidad de participar en una despedida con la familia del padre surgió como una forma de reparación del dolor por la pérdida de su figura paterna, a la vez que esparcir sus cenizas sirven como la culminación del duelo que deberán enfrentar los menores.

La mujer indicó que el viaje estaba previsto inicialmente por el plazo aproximado de dos meses. Además, precisó que sus hijos cursaban sus estudios bajo modalidad virtual, por lo que podrían continuar con sus actividades escolares durante el viaje sin alterar su trayectoria educativa durante su estadía en el exterior.

Los expedientes avanzaron con intervención de la Defensoría de Menores e Incapaces. Como no fue posible localizar a los progenitores biológicos, el Poder Judicial ordenó publicar edictos para intentar ubicarlos y garantizar su derecho de participación en el proceso.

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El viaje será para participar de una emotiva despedida y esparcir las cenizas de su papá del corazón.

Ante la falta de respuesta de los padres biológicos, se designaron defensoras de ausentes

Ante la falta de respuesta, se designaron defensoras de ausentes para representar sus intereses en cada caso.

Luego se desarrolló una audiencia de escucha con los dos hijos, donde contaron su conformidad con el viaje propuesto por su madre. Además, contaron cómo es su vida cotidiana, la falta de trato con sus respectivos progenitores y la ausencia total de vínculo con familiares de la línea paterna.

En ese sentido, la jueza interviniente analizó el Código Civil y Comercial, que exige el consentimiento expreso de ambos progenitores para autorizar la salida del país de sus hijos menores. La resolución indica que cuando uno de ellos no presta conformidad o no puede hacerlo, corresponde la intervención judicial.

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La decisión de la Justicia

Por esta razón, la jueza de Familia tuvo en cuenta el informe del Equipo Técnico Interdisciplinario, la opinión de los hijos y el contexto familias detallado en los expedientes.

La jueza hizo hincapié en el “marcado desentendimiento paterno", la ausencia de vínculo paterno-filial y el hecho que la mujer asumía de manera exclusiva las tareas propias de la crianza.

Finalmente la magistrada otorgó una autorización amplia, ya que los dos hijos podrán salir del país acompañados por su madre hasta alcanzar la mayoría de edad.

La resolución aclaró que la autorización se limita a viajes temporarios con fines turísticos, recreativos o educativos. Cada salida no podrá superar los seis meses ni implicar una modificación del centro de vida de los niños.