El Ministerio de Salud recibió los resultados de los casos que ingresaron al sistema de alerta epidemiológica en Bariloche.
El Ministerio de Salud de Río Negro confirmó este martes que fueron descartados los dos casos sospechosos de leptospirosis detectados días atrás en San Carlos de Bariloche. La noticia llega tras casi una semana de incertidumbre sanitaria en la ciudad cordillerana.
El Departamento de Vigilancia Epidemiológica de la cartera provincial fue el encargado de comunicar oficialmente el desenlace. La información se conoció luego de que el laboratorio de referencia nacional analizara ambas muestras en profundidad durante los últimos días.
El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias "Dr. Emilio Coni" (INER), con sede en Santa Fe, fue el organismo encargado de certificar los resultados definitivos. Ambas muestras arrojaron valores negativos, despejando así toda duda sobre la presencia de la bacteria.
Este centro funciona como Laboratorio Nacional de Referencia en materia de leptospirosis para todo el país. Su intervención resultaba indispensable, ya que los análisis privados iniciales solo habían arrojado un diagnóstico presuntivo, no confirmatorio, sobre los pacientes.
El foco de alarma se había activado la semana pasada, cuando un laboratorio privado de Bariloche detectó resultados presuntivos en dos personas. A partir de ese hallazgo, se desplegó un operativo de investigación y control en toda la ciudad.
Participaron de la intervención el Hospital Zonal de Bariloche y la Unidad Regional de Salud Ambiental Andina Zona Norte (URESA). Ambos organismos trabajaron de forma coordinada junto a Epidemiología para monitorear el eventual foco y evitar cualquier tipo de propagación.
La leptospirosis es una enfermedad bacteriana que puede alojarse en la orina de roedores, perros, vacas, cerdos, caballos y otros animales. El contagio se produce por contacto directo con esa orina o con agua y ambientes contaminados por ella.
El riesgo aumenta considerablemente en contextos de inundaciones o durante actividades recreativas en ríos, lagos y arroyos. La bacteria sobrevive con facilidad en ambientes húmedos y protegidos de la luz solar, lo que la vuelve especialmente resistente en esos entornos.
El cuadro inicial se asemeja a una gripe común, con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y malestar general. Sin tratamiento oportuno, la enfermedad puede avanzar hacia una segunda fase mucho más grave y comprometer la salud del paciente.
Por eso, ante síntomas compatibles y antecedentes de exposición a aguas o ambientes de riesgo, los especialistas recomiendan consultar de inmediato a un médico. El tratamiento antibiótico resulta más efectivo cuando se inicia durante la primera semana desde la aparición de los síntomas.