El operativo a contrarreloj fue frente a las costas rionegrinas. Un imponente despliegue aéreo y sanitario logró estabilizar a un tripulante con complicaciones cardíacas.
En pleno feriado por el 25 de Mayo, la ciudad de Viedma se convirtió en el escenario clave de un dramático rescate en alta mar. La Prefectura Naval Argentina coordinó y ejecutó con éxito una compleja aeroevacuación de urgencia para salvarle la vida a un marinero de 45 años que sufrió severas complicaciones cardíacas mientras navegaba en el mar argentino.
El operativo a contrarreloj comenzó cuando el capitán del buque pesquero de bandera nacional "Bogavante Segundo” emitió una alerta radioeléctrica: el tripulante presentaba fuertes dolores en el pecho, abdomen y escalofríos.
Tras una consulta médica con profesionales de la institución, realizada por radio, el diagnóstico presuntivo de "dolor precordial e hipertensión arterial" obligó a ordenar una evacuación inmediata vía aérea para trasladar al paciente hacia el continente.
El imponente despliegue de las fuerzas federales en alta mar durante el pasado 25 de mayo sigue generando repercusiones por su complejidad. Luego de que se conociera la noticia de la aeroevacuación de urgencia de un marinero con síntomas de infarto al norte de la Península Valdés, el prefecto Ariel Verón, comandante del avión PA-22 de la estación aérea de Viedma de la Prefectura Naval Argentina, brindó detalles durante una charla con Radio Noticias donde reveló los entretelones y la rigurosidad técnica de un operativo que rozó la perfección.
La emergencia comenzó a gestarse la noche previa, cuando el Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de Bahía Blanca reportó que un tripulante sufría dolor de pecho agudo e hipertensión.
Tras evaluar la gravedad del cuadro a la distancia, los médicos dictaminaron la necesidad de una extracción inmediata. Sin embargo, en el mar, la noche impone sus propias reglas de supervivencia. Según explicó Verón, el helicóptero debió esperar estratégicamente en Bahía Blanca las primeras luces del día antes de avanzar hacia la vertical del buque pesquero.
"Se recomienda realizar estas operaciones con luz diurna para evitar un poco lo que es la desorientación espacial de las tripulaciones cuando es de noche", detalló el comandante del avión que sirvió de apoyo y enlace radial en la zona de conflicto.
A las 7:30 de la mañana, el avión PA-22 despegó desde el aeropuerto de Viedma para posicionarse sobre el barco y coordinar el encuentro. Cuando el helicóptero arribó, a las 8:53, el escenario meteorológico se alió con los rescatistas: el mar se presentaba calmo y el viento apenas soplaba a unos ocho nudos desde el sector oeste. Las espectaculares imágenes capturadas en video plasman la coreografía perfecta que demandó exactamente seis minutos de reloj entre el descenso de los nadadores y el izado final del paciente.
Todo comenzó a las 8:54, hora en que, según relató Verón, se dio inicio a la maniobra cuando el helicóptero se suspendió en el aire sobre la proa del buque y el mecánico bajó a los dos nadadores de rescate hacia la cubierta. Apenas dos minutos después, a las 8:56, los profesionales lograron estabilizar al paciente dentro de una camilla de rescate de alta complejidad provista desde la aeronave. Sin perder un segundo, a las 8:58, el gancho de la grúa elevó la estructura con el marinero hacia el interior del helicóptero para que el médico a bordo iniciara la atención inmediata.
Finalmente, a las 9, se dio el cierre definitivo del operativo: "A las 9 ya estaban tanto el paciente como los nadadores de rescate arriba del helicóptero y listo para poner proa al aeropuerto", confirmó el piloto sobre el vertiginoso desenlace.
Al ser consultado sobre la espectacularidad de la maniobra, que emula las grandes producciones cinematográficas de Hollywood, el prefecto prefirió destacar el frío profesionalismo con el que se convive en la fuerza. "Más que nada concentración, porque nosotros estamos para esto, estamos preparados para esto, nos alistamos para esto", enfatizó Verón, desmitificando el factor del miedo.
"Continuamente las tripulaciones realizan estas maniobras y estas prácticas, y digamos que el trabajo en equipo es fundamental y todas las acciones son coordenadas".
Pese a los riesgos inherentes de mantener un helicóptero suspendido en la vertical de un buque en movimiento, el comandante rionegrino no ocultó la profunda vocación que une a los miembros de la institución: "Obviamente tienen ahí sus dificultades, dependiendo de la meteorología. Pero en realidad es algo para lo cual estamos preparados y, sobre todo, algo que nos gusta hacer. El tipo de trabajo que hacemos, que es ayudar al rescate de vidas, es doblemente placentero".
Para la misión de máxima urgencia, Prefectura desplegó un helicóptero de rescate y un avión de apoyo. Tras posicionarse sobre la vertical del pesquero en medio del océano, personal especializado logró estabilizar e izar al tripulante mediante una canasta sanitaria. Con el paciente a bordo, las aeronaves emprendieron vuelo directo hacia el aeropuerto de la capital rionegrina, el punto estratégico elegido para recibir la asistencia médica de alta complejidad.
Al aterrizar en Viedma, un operativo sanitario de emergencia ya esperaba al paciente en la misma pista. El marinero fue recepcionado de inmediato por los profesionales del Sistema Integral de Atención Rionegrina de Medicina de Emergencia (SIARME). Luego de estabilizarlo y verificar sus signos vitales tras el shock del traslado, el equipo médico derivó de urgencia al hombre hacia el hospital local, donde permanece internado bajo observación y recibiendo la atención correspondiente.
Finalmente, Verón remarcó que el éxito de estos operativos silenciosos también se apoya en el salto tecnológico de los últimos años, donde el enlace radioeléctrico constante del móvil marítimo y el monitoreo mediante imágenes satelitales permiten blindar la seguridad de quienes trabajan en la inmensidad del mar argentino.