El lúpulo de El Bolsón llegó por primera vez a Inglaterra con un envío destinado a una cervecería artesanal de Bristol, en una operación clave para abrir nuevos mercados.
Una partida de lúpulo producido en El Bolsón fue exportada por primera vez a Inglaterra y abrió una nueva puerta comercial para la producción de la Comarca Andina. El envío, aunque pequeño, representa una señal para una actividad regional que busca ampliar mercados.
El producto patagónico llegó a Bristol, donde una cervecería artesanal decidió utilizarlo para elaborar una IPA Argenta, una variedad que incorpora materias primas producidas en Argentina. La operación permitió poner a prueba los procesos necesarios para ingresar a un mercado exigente.
Hernán Testa, integrante de Patagonia Lúpulos Andinos, explicó a Voz Radio que el envío fue de menos de una tonelada y tuvo como destino Wiper and True, una cervecería artesanal ubicada en Bristol.
La empresa británica eligió lúpulos argentinos para elaborar una IPA Argenta, un estilo desarrollado en el país que combina cebada, trigo y variedades de lúpulo producidas en la Patagonia.
Testa aclaró que se trata de una operación pequeña en términos comerciales, aunque destacó especialmente el significado de que una cervecería de Inglaterra, un país con una extensa tradición cervecera, haya elegido materia prima cultivada en El Bolsón.
La IPA Argenta surgió hace poco más de una década y logró reconocimiento dentro del universo cervecero como una propuesta asociada a ingredientes nacionales. La llegada de lúpulo patagónico permite ahora que ese perfil también tenga presencia en una elaboración realizada en Inglaterra.
La exportación también significó un aprendizaje para los productores de El Bolsón, especialmente en relación con los procedimientos de comercio exterior, los controles sanitarios y la documentación necesaria para concretar el envío.
En ese proceso tuvo un papel importante el personal de SENASA Bariloche, que acompañó las verificaciones y certificaciones requeridas. Testa destacó la predisposición del organismo para facilitar una operación que implicaba ingresar por primera vez al mercado británico.
Patagonia Lúpulos Andinos contaba además con experiencia previa como proveedor de grandes compañías cerveceras. La estructura productiva y administrativa desarrollada durante años permitió afrontar los requerimientos de una operación internacional.
La empresa abastece desde hace décadas a distintas compañías del sector, una experiencia que le permitió contar con conocimientos sobre producción, acondicionamiento y conservación de una materia prima fundamental para la elaboración de cerveza.
La llegada a Inglaterra se produjo, además, en un contexto complejo para los productores de lúpulo a nivel mundial. Actualmente existe una superficie considerable destinada al cultivo, superior a la necesaria para abastecer el consumo global.
Según explicó Testa, se estima que alrededor de 50.000 hectáreas serían suficientes para cubrir las necesidades mundiales, aunque la superficie plantada actualmente supera ese número. A esto se suma una leve disminución del consumo global de cerveza.
Argentina tiene una participación pequeña dentro de ese mercado, con aproximadamente 220 hectáreas destinadas al cultivo. La producción mundial está dominada principalmente por Alemania, Estados Unidos y República Checa.
En ese escenario de sobreoferta, la posibilidad de colocar producción argentina en nuevos destinos adquiere un valor estratégico. Para los productores locales, diversificar compradores puede ser tan importante como conseguir mejores precios.
“En este momento sobra lúpulo en el mundo y está peleado el mercado”, explicó Testa, al describir las dificultades que atraviesa actualmente la actividad y la necesidad de encontrar nuevas oportunidades comerciales.
Más allá de la operación comercial, el cultivo de lúpulo tiene un impacto directo sobre la economía de El Bolsón y de toda la Comarca Andina. Se trata de una producción regional que requiere mano de obra y genera actividad durante distintas etapas del ciclo.
Testa destacó que cada hectárea cultivada representa una fuente de trabajo para la zona. La cosecha, el procesamiento y las tareas vinculadas con el acondicionamiento del producto generan movimiento económico y sostienen empleos asociados a la actividad.
Las condiciones naturales de la región también representan una ventaja. El clima seco durante buena parte del verano, las temperaturas moderadas y la disponibilidad de agua para riego favorecen el desarrollo de un cultivo que requiere condiciones específicas.