Por ello, y con el objetivo de que el proceso de elaboración de sidra se siga realizando en su totalidad en el Alto Valle, preservando la conservación de puestos de trabajo, el crecimiento de las industrias locales y la calidad de la producción frutícola regional, es que se solicitó a la CONAL que postergue el tratamiento del proyecto de la Asociación de Elaboradores de Sidra en Argentina dando tiempo a la confección de un informe minucioso que cuantifique los eventuales perjuicios a la economía regional.
En su argumentación Soria esgrimió además que en todo el Alto Valle, tanto dirigentes como productores, cámaras y otros actores del sistema, se ocupan de considerar iniciativas que propicien la agregación de valor a la producción en origen, por ello resulta lógico repensar y analizar profundamente las implicancias de una modificación de este tenor al Código Alimentario Argentino.
Así mismo, Soria solicitó al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, y al de la Provincia de Río Negro, que dieran su opinión sobre la temática y analicen el impacto económico y comercial en la zona, para complementar la información de los productores de manzanas y peras que dedican su producción a la industria sidrera.