Los ladrones no pierden el tiempo en materia de estrategias delictivas y una de las víctimas de esa creciente audacia fue un cipoleño que puso a la venta una potente moto Yamaha. El delincuente se hizo pasar por un cliente interesado, pidió probarla y desapareció sin dejar rastros. “Me confié porque tenía el sensor de la alarma”, explicó a LM Cipolletti Sebastián, el dueño del vehículo.
El hecho se desarrolló el jueves por la tarde, cuando Sebastián acordó un encuentro con un interesado que lo llamó por teléfono. Antes, el vendedor había publicado un aviso clasificado en el diario y también a través de las redes sociales. Destacó que el ladrón llegó en un taxi y que, por la apariencia, parecía un trabajador con manchas de tintura y unos botines de seguridad. Pero las intenciones del comprador no eran las mejores y tras subirse a la moto, desapareció. Sebastián apuntó: “Conté hasta 15 y salí en el auto pero no lo encontré”.
Para la víctima del robo, el delincuente contó con la complicidad de otra persona, que le permitió subir la moto a una camioneta o camión y alejarse rápidamente de la zona. Por el contrario, el ladrón tendría que haber remolcado el vehículo debido a que se apaga tras la activación de la alarma.
Lo particular del robo fue que el ladrón llegó en un taxi y que no pagó el viaje. “El taxista me pregunta: ‘¿Y quién me paga el viaje?’”, recordó Sebastián.
La Yamaha robada es un modelo FZ 2013, de color azul, y tiene un valor superior a los $40 mil.