Más allá de que no hay información oficial sobre las evasiones del Establecimiento de Ejecución Penal 5 de Cipolletti, los hechos se conocen por la intervención de otras instituciones como la Policía provincial, que deben destinar sus recursos a las recapturas de los que logran fugarse. Uno de los primeros en no regresar al penal tras una salida transitoria fue Jonathan Porfiri. Semanas después, Cristian Nahuel Vera se alejaba a la carrera del predio ubicado en la zona noreste de la ciudad. Finalmente el viernes, en una maniobra muy similar a la de Vera, el interno Hugo Nicolás Cisterna logró traspasar el alambrado que rodea a la cárcel, precisaron fuentes policiales.
Hasta el momento, no hay mayores novedades sobre los evadidos y se desconoce si el personal responsable de su cuidado recibió sanciones disciplinarias. Durante el presente año, una de las medidas más estrictas se adoptó en relación a dos agentes penitenciarios involucrados en una pelea callejera. Ambos empleados fueron echados del Servicio Penitenciario.
Tras la evasión del viernes, ayer se conoció otro hecho grave como es el ataque a un penitenciario. Según las fuentes, un preso le arrojó agua caliente y le produjo quemaduras leves. Ante la agresión, las autoridades dispusieron el traslado inmediato del atacante a la cárcel de General Roca.
Los hechos descritos generan interrogantes sobre el futuro de Emilio Martínez, quien está al frente del penal cipoleño. A finales de la semana pasada, en una medida ordenada por el Ministerio de Seguridad y Justicia de la provincia, se dispuso la separación del director de la cárcel de Viedma, Emilio Pazos, por la fuga de cuatro internos.
Sospechas
Prevalece el "escape hormiga"
A diferencia de otros penales provinciales, el Establecimiento de Ejecución Penal 5 de Cipolletti no registra en el último tiempo las denominadas fugas masivas. Sin embargo, hay una especie de "escape hormiga", con fugas que se dan cada cierto tiempo y que reiteran un modus operandi: llegar hasta el cerco perimetral, saltarlo y alejarse con la ayuda de algún cómplice motorizado. Desde ya, apuntaron fuentes penitenciarias, surgen las sospechas sobre los agentes que deben vigilar en forma permanente los movimientos de los presos.