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Preocupación por los robos y hechos de violencia

Pese a que Cipolletti es la ciudad en la que a nivel local más se trabajó en la prevención del delito, existe un alerta por los reiterados hechos de inseguridad que se registran en muchos barrios.

Si bien Cipolletti sigue siendo un hermoso lugar para vivir por su mezcla de pueblo con ciudad grande, son cada vez más preocupantes los hechos de inseguridad que se generan en la mayoría de los barrios.
Robos, con o sin armas, grescas y peleas callejeras, ataques a personas e inclusos asesinatos pasaron a ser moneda corriente en una ciudad que hasta hace unos quince años se caracterizaba por tener una tranquilidad asombrosa donde, por ejemplo, los más pequeños podían jugar en la vía pública sin que los padres estén asustados por su integridad.
“Te acordás cuando dejábamos las bicicletas tiradas en la esquina y no pasaba nada, podías estar toda la tarde por ahí, volvías y la bici estaba en el mismo lugar”. Esa frase se podría ajustar al relato de la mayoría de los cipoleños.
Hoy eso, como decenas de situaciones similares, es impensado.
Gran parte de los hechos de violencia se generan en los barrios más humildes, sin embargo, es un fenómeno que alcanza a toda la ciudad. También es cierto que son cada vez más los asentamientos, en los que de la misma forma que habita gente trabajadora también se generan “aguantaderos” de delincuentes. 

Falta de apoyo
En este contexto, hay que hacer una salvedad: Cipolletti ha sido la localidad de la región en la que más se trabajó en la búsqueda de soluciones a la falta de seguridad.
De hecho, es muy valioso el aporte del Consejo de Seguridad Ciudadana en cuanto a la prevención del delito.
Además, el Municipio hizo mucho hincapié con políticas públicas apuntadas a que los vecinos puedan vivir en paz. La implementación del 109 es una de las herramientas importantes que aplicó esta gestión. Otro de los aciertos fue en su momento la instalación de una línea de teléfono para que se denuncie en forma anónima a quienes se dedican al comercio de drogas, quizás el mayor problema que hoy sufre la comunidad local.  
La puesta en funcionamiento de las cámaras del sistema de video-vigilancia es otro de los programas para destacar del gobierno de Alberto Weretilneck. Tampoco hay que olvidarse que la comuna tuvo una participación por demás activa para que se pudiera contar con una Escuela de Policía en esta ciudad.  
Ayer, en su programa de radio, el propio Wertilneck comentó que una de las asignaturas pendientes fue no lograr que se instalen GPS en taxis. La oposición de los taxistas fue el principal obstáculo a esta iniciativa.
Está claro que todas estas propuestas no alcanzan para contrarrestar la delincuencia y tampoco se puede medir a ciencia cierta cuál fue el grado de eficacia. Será tarea de la gestión de Abel Baratti profundizar estas iniciativas.  
Lo cierto es que la enumeración de acciones es del ámbito local y prácticamente no se puede hacer mención a políticas claras del Ejecutivo provincial, que es el verdadero responsable de velar por la seguridad de la población. 

Falencias
La escasez de patrulleros (de los cuales hay muchos que están en reparación), la falta de policías y la prácticamente nula capacitación del personal son algunas de las variantes que hacen más dificultosa la prevención del delito.
Obviamente que la situación social en determinados sectores es una especie de caldo de cultivo para que se generen hechos de violencia, que en muchos casos están potenciados por el consumo de drogas, un flagelo cada vez más común y que parece haberse instalado para no irse más en esta Argentina. 

Los desafíos
Con el nuevo cambio de mando en Río Negro, uno de los desafíos para las flamantes autoridades es que se construyan programas para combatir la inseguridad, que tendrán que estar relacionados directamente a políticas sociales y económicas que permitan a los jóvenes salir de la marginalidad y vincularlos a la cultura del trabajo. Es una realidad que para lograr esto, el Estado debe propiciar las condiciones a través, por ejemplo, de la generación de empleo y proyectos de contención. (A.C).  

Cipolletti sigue siendo un hermoso lugar para vivir por su mezcla de pueblo con ciudad grande. Sin embargo, desde hace unos quince años, dejó de tener esa tranquilidad que asombraba a cualquier visitante.