El destino de la barcaza, que ha cruzado el río Negro durante años y que hoy está paralizada por algunas filtraciones en sus pontones, está por resolverse. Si la Prefectura Naval determina que las refacciones son viables y la seguridad para la navegación no está en riesgo, se harán los arreglos pertinentes.
Por el contrario, si es que se concluye que el mal estado de la estructura no se puede superar, será el final definitivo para la nave, que saldrá de servicio y pasará a la historia local.
Para muchos, la balsa se ha convertido en un objeto de identidad de la Isla Jordán y forma parte de los tesoros característicos de la ciudad, además de cumplir con tareas de comunicación imprescindibles para los habitantes de la orilla sur del curso fluvial. Por ello, anhelan que vuelva a la actividad y siga en servicio incluso después que se habilite el puente que se está terminando de construir aguas arriba.
El secretario de Servicios Públicos, Jorge Ulovec, destacó la posibilidad que se ha conseguido de elevar con una grúa y sacar del agua la embarcación, y dijo que estará todo dispuesto para cuando se haga presente Prefectura.
El funcionario no descartó que a futuro se le dé un destino turístico y cultural, pero indicó que eso lo definirán las áreas pertinentes del Municipio cuando llegue el momento de las definiciones.