Alumnos del Centro de Educación Técnica 30 tienen clases en uno de los pasillos de la escuela. Los docentes tuvieron que acondicionar el lugar para dar el taller de carpintería porque de otra manera lo perderían. Esa es la salida provisoria que encontraron, mientras el Consejo Provincial de Educación gestiona la solución definitiva. Esto es, reubicar a la portera que usufructúa la casa que tiene la institución en el mismo predio. No es un capricho, es una necesidad de la comunidad educativa. En ese espacio iba a realizarse ese taller y otros que proyectan para 2016.
Mientras esperan una definición, conviven con otro problema: ya se sienten los primeros fríos y no tienen calefacción en toda la escuela. La portera cumple servicio en otro establecimiento y vive en ese lugar porque el CPE la reubicó hace un par de años. Ahora, la misma entidad que la puso en ese lugar debe encontrar la manera de sacarla porque hay que hacer lugar a los alumnos. “Es el derecho de esta mujer contra el derecho de los estudiantes. En eso estamos”, advirtió la directora Silvia Santarelli, en diálogo con LM Cipolletti.
En el interín, los docentes aceptaron, muy a su pesar, dar la clase en condiciones inadecuadas. Porque lo último que quieren es desaprovechar el taller de carpintería. “Lo que se pierde no se recupera. Por eso seguimos dando clases”, agregó Santarelli.
Cerraron el pasillo con un armario, dispusieron los bancos de trabajo y guardaron las herramientas bajo llave. De esta manera, dan clases de lunes a viernes, de 8 a 11:15. El pasillo hace una T con el central, ubicado en el sector nuevo de la escuela. Son todas comisiones de alumnos de primer año que irán rotando a lo largo del año, hasta que el total de 115 -sobre una matrícula de 450- haya cursado el taller. “Le ponemos todas las ganas a la escuela para sacarla adelante, pero se hace difícil sostenerla en estas condiciones”, confesó la directora.
Cuando aceptaron dar clases en el taller, los docentes pensaron que iba a ser transitorio. Pero ya hace casi dos meses que están así, y las gestiones que el delegado de Educación Oscar Cifuentes dice estar haciendo todavía no se materializan en hechos concretos.
“No es digno estar dando clases en este lugar, pero ¿qué hacemos? Seguimos esperando y haciendo los reclamos correspondientes”, señaló Santarelli. Hasta mandó un correo al secretario provincial de Educación (Juan Carlos Uriarte) sin obtener respuesta.
Duda que la portera abandone la casa de la escuela porque no quiere irse de ahí y apuntó: “La decisión que hay que tomar es política”. Esto es, reubicar a la portera y, luego, reacondicionar la vivienda para que se puedan dictar los talleres de carpintería y computación, conforme a la orientación “técnico en programación” que tiene el establecimiento.
Transición
El CET -ubicado en la calle Paraguay 1.050- es una institución transformada que en 2014 dio el salto hacia un Centro de Educación Técnica. A medida que avance en el tiempo, dejará atrás a la escuela común. Hasta hoy y durante todo 2015, sólo los dos primeros años cursan los ocho talleres que definen su perfil técnico: electricidad I y II, computación, ajustes I y II, hojalatería, soldadura y herrería.