Según su visión, las prestaciones se han deteriorado sensiblemente en los últimos años producto de la insuficiente tarifa que se cobra en la ciudad. “Hay choferes que andan sucios, los vehículos en ocasiones huelen mal, no se hacen las reparaciones que se necesitan, a veces no se atiende bien a los pasajeros, algunos transitan con guardabarros rotos”, denunció Villegas, y dijo que el problema se relaciona con los acotados ingresos diarios, que rondan los 700-800 pesos. “Sólo los fines de semana se puede llegar a los 1200 o 1500 pesos. Después, hay que descontarle a todo esto los gastos”, aseguró.
En el Municipio, el titular de Fiscalización, Néstor Curcio, le quitó trascendencia a los dichos de Villegas, quien “no tiene más habilitación como titular” y hoy sólo puede desempeñarse “como chofer, nada más”.
“Debe estar buscando protagonismo”, expresó en alusión a la dirigente. Además, destacó las tareas de control que lleva adelante el Municipio, y dijo, en relación al servicio de los taxis, que se desarrolla sin incidentes y que no hay ningún reclamo de nadie. Indicó que, como viene sucediendo hace dos años por ordenanza, el Ejecutivo municipal fijará en noviembre el monto del aumento tarifario para los taxis, con lo que el sector se pondrá al día.