Con la vuelta de la actividad normal en los tribunales locales a partir de este lunes, se conocerán detalles precisos de la marcha de tres causas penales que involucran a 14 policías de Cipolletti. Los uniformados están bajo investigación por hechos graves como homicidio, lesiones y vejaciones.
La causa más delicada es por el homicidio del vecino Jorge Gatica en la Comisaría 45 del barrio Anai Mapu. El crimen ocurrió el 9 de enero de este año y desde el Ministerio Público Fiscal local no solo se avanzó con la formulación de cargos en contra de un grupo de cinco policías sino que se requirió la prisión preventiva para dos de ellos y para el resto, arresto domiciliario. Las pesquisas se encuentran en pleno desarrollo y posiblemente antes de fin de año se concrete el control de acusación, previo al juicio oral por torturas seguidas de muerte. Todos los efectivos investigados cumplían funciones en la unidad policial del Mapu.
Otro incidente no menos grave involucra a tres uniformados de la Caminera y la Comisaría Cuarta. Se trata de una investigación que recorrió distintas instancias y que se inició el 9 de agosto de 2020, cuando un joven de 20 años fue baleado en cercanías de una chacra de Costa Norte. En un primer momento, las fuerzas de seguridad indicaron que se produjo un enfrentamiento. Sin embargo, la labor de la fiscalía permitió comprobar que el joven resultó herido en circunstancias muy distintas. Frente a estas irregularidades, dos policías de la Cuarta y uno de Caminera fueron imputados por lesiones en agresión y aguardan el control de acusación.
Finalmente, en una causa que es impulsada por la parte querellante, seis policías de la Comisaría 24 esperan la realización del trámite previo al juicio, donde los acusadores brindarán un detalle de la golpiza sufrida por una mujer y un hombre durante un procedimiento realizado el 12 de junio de 2021 en el barrio Don Bosco. Los efectivos están imputados por vejaciones.
Múltiples condenas por torturas y gatillo fácil
En los últimos años, las unidades policiales dependientes de la Regional Quinta estuvieron en el ojo de la tormenta por una seguidilla de graves incidentes. Tras las investigaciones desarrolladas por la fiscalía de la Cuarta Circunscripción, la mayoría de las causas terminaron con uniformados condenados. El año pasado, luego de un extenso proceso que incluyó de manera primigenia a siete policías del Mapu, se condenó al efectivo Cristian Martín Caumuillan a 9 años de cárcel por el delito de torturas. El juicio que se llevó a cabo en los tribunales de Urquiza y España se concentró en Caumuillan y otro agente, que fue beneficiado con una absolución.
Asimismo, también en 2022, fue condenado el policía Franco Águila de la Comisaría Cuarta por balear con su escopeta antitumultos a un joven durante un incidente en la plaza San Martín de esta ciudad. El efectivo recibió una pena de tres años en suspenso luego de un juicio abreviado.
El último integrante de la Policía rionegrina declarado responsable por un hecho de violencia en la región es Darío San Martín, de la Comisaría 26 de Fernández Oro. Al uniformado se le atribuyó un salvaje escopetazo que hirió gravemente a un cipoleño. En este caso, todavía resta definir la pena de prisión.
Denuncia en la Escuela de Suboficiales
Las irregularidades por temas de violencia también alcanzaron a la Escuela de Suboficiales y Agentes de Cipolletti, que se vio sacudida en mayo de este año por la denuncia de un estudiante contra el ex responsable de la unidad, el comisario Marcos Monsalve. El joven reveló que había sido víctima de golpes en las costillas y se los atribuyó a Monsalve.
La situación expuesta públicamente motivó que Monsalve fuera removido de su cargo y la fiscalía cipoleña inició una investigación, que se encuentra abierta. De forma inicial, se había convocado a testigos.