Un cipoleño fue condenado a un mes y medio tras las rejas luego de admitir que cometió un robo y también incumplió una orden judicial que le impedía acercarse a la casa de la abuela por una causa de violencia familiar.
El primer hecho imputado a Ezequiel Reyes ocurrió el 8 de junio último cuando se apoderó de una cartera tipo morral del interior de un vehículo cuya dueña había dejado estacionado en el acceso a un taller mecánico. El bolso contenía poco más de 27 mil pesos, tarjetas de crédito y débito y abundante documentación de la damnificada.
Al día siguiente policías de la Comisaría 24 del barrio Don Bosco allanaron el domicilio de su abuela y allí apareció Reyes. No podía estar ahí por una prohibición de acercamiento impuesta por la jueza de Familia, Gabriela La Puente en abril pasado, por un expediente tramitado en el marco de la Ley 3040.
Reyes fue acusado por el delito de hurto y desobediencia a una orden judicial en concurso real.
El caso se encaminó en un juicio abreviado propuesto por la defensora Oficial Adjunta, Cecilia Ibáñez y la fiscal Alejandra Altamira, que incluyó la pena de un mes y quince días de prisión de efectivo cumplimiento, debido a que posee antecedentes delictivos. Fue por un intento de robo por el que en septiembre de 2021 fue sentenciado a un mes de prisión de cumplimiento obligatorio.
Reyes aceptó el acuerdo arribado entre las partes, lo que involucró reconocer que había cometido ambos hechos.
La jueza Alejandra Berenguer avaló el juicio abreviado y la sanción acordada entre la Fiscalìía y la Defensa.
La magistrada sostuvo que la sanción “se encuentra dentro de los parámetros legales”, y destacó el reconocimiento de culpabilidad manifestado por el propio imputado.
Además del mes y medio de prisión que le impuso, también declaró a Reyes como reincidente, por lo que será un antecedente relevante para su futuro.