Fue una discusión de pareja que terminó todo mal. El hombre acusado reconoció su culpa y le impusieron un castigo favorecido por el colapso de las comisarías.
Una discusión en una pareja desató un fuerte altercado con graves hechos de violencia, terminó en una denuncia penal y la ruptura definitiva de la relación. Todo sucedió el 21 de abril de 2023, minutos antes de las 23, en Cipolletti. Ambos habían estado en una cancha y después fueron la casa de la mujer, en su auto Fiat Palio.
La acusación que la fiscal Alejandra Altamira expuso en la audiencia de formulación de cargos realizada en septiembre del mismo año narró que al llegar a la vivienda estalló una pelea por celos del hombre, identificado con las siglas MBM. Aún arriba del vehículo, le exigió a la mujer que abriera el portón para entrar, pero ella se negó, ya que él “se encontraba alterado”.
Entonces intentó sacarle las llaves , y en la maniobra rompió el comando del mecanismo. Lo peor vino después, porque sacó de abajo del asiento del conductor una llave cruz, bajó del auto y empezó a darle golpes que provocaron daños en distintas partes del parabrisas, en un espejo retrovisor y en una puerta trasera.
La damnificada realizó denuncia en una comisaría de la localidad y M fue imputado inicialmente por el delito de daños y amenazas. Sin embargo, luego manifestó que no quería continuar con la causa y no estaba dispuesta a declarar. Sostuvo que no hubo más contacto entre ellos, ni tampoco “alguna situación de acercamiento del imputado a la víctima”.
El fiscal manifestó que además no hubo testigos presenciales del hecho, solo la mujer, y que la información recabada en la causa no pudo ser contrastada con ningún otro elemento.
Ante la ausencia de evidencia para sostener la acusación de amenazas pidió quitarla de la imputación original, y dejarle solo la correspondiente a los daños provocados al vehículo.
El planteo incluía cerrar el caso en un juicio abreviado e imponerle una pena de 15 días de prisión efectiva, debido a que contaba con un antecedente por una condena a dos años de prisión condicional que le dictaron el 15 de abril de este año, por un episodio calificado como “amenazas simples, agravadas por uso de arma blanca”.
La propuesta establecía que la pena la cumpliría en forma domiciliaria con el seguimiento de una tobillera GPS.
La modalidad de detención la solicitó la defensora Oficial Silvana Ayenao, con el fundamento de que las comisarías de la región (32, 24, 4, 26, 9 y 7) no pueden recibir nuevos presos porque tienen sus capacidades agotadas. Además, aclaró que para ingresar al Servicio Penitenciario Provincial “deben transcurrir de 7 a 10 días, donde ya estaría por cumplir la pena que se va a imponer”.
Bajo esos términos consensuados, Ayenao no planteó objeciones, lo mismo que el acusado, por lo que quedó asentado que admitía su responsabilidad en los hechos.
Ante el ofrecimiento de las partes, la jueza María Florencia Caruso lo aceptó y dictó el fallo en los términos planteados. “La Fiscalía ha logrado probar el hecho imputado, explicó porque razón se cambió la plataforma fáctica y también cómo se probó el delito de daño en el vehículo”, expresó en el fallo. Valoró también la confesión “lisa y llana” del imputado. La sentencia fue dictada el 6 de julio último, por lo que quedó cumplida.