La guardería fue la más afectada y habría un menor demorado. "Da impotencia, muchos de los que roban serían del barrio y quizá fueron nuestros alumnos", dice la vicedirectora a LM Cipolletti.
Ni siquiera en época de receso escolar los allegados a los establecimientos educativos de las 1200 viviendas descansan tranquilos. La delincuencia los tomó de punto y en las últimas horas nuevamente se produjo otro lamentable episodio de inseguridad, el primero del 2024 tras un 2023 repleto de ilícitos contra esas instituciones públicas.
Es que según las fuentes, en la noche del miércoles el Centro Infantil Municipal N° 4 y el Jardín 50, Estrellitas del Sur, fueron nuevamente blanco de los hampones, que hace tiempo los tienen a maltraer.
Y eso que a una cuadra de allí hay una sede policial, la subcomisaría 79...
Lo cierto es que esta vez, los ladrones entraron desde el Jardín a la Guardería lindera, provocaron destrozos y desorden y se llevaron varios objetos de valor.
Las versiones dan cuenta de que habría uno de los cinco menores de 13 años que actuaron en el ilícito demorados.
"Nos enteramos a las 22, algunas familias se empezaron a comunicar por chat con las docentes, advirtiendo que la policía estaba en el jardín, que habían entrado a robar. En mi caso fui hasta la zona. ¿Cómo fue el robo? Entraron por el patio lateral del Jardín, pusieron una cubierta de apoyo y saltaron al Centro Infantil. Rompieron rejas y así pudieron ingresar. Las cosas que se iban robando de allí, del establecimiento vecino, las dejaban en nuestro patio. Por eso estábamos involucrados también y estuvimos hasta la 1 de la mañana porque se dio intervención a la justicia, vinieron los peritos y realizaron el procedimiento habitual para recabar las pruebas. En el Jardín 50 rompieron dos vidrios en la puerta de entrada, pero no pudieron acceder, los mayores daños lo causaron al lado", relató Susana Díaz, la vicedirectora del Estrellita del Sur.
"Da impotencia porque son menores de edad que han asistido al Jardín o al Centro Infantil, en el que destrozaron todo después del trabajo que se hace todo el año. Varias veces han entrado a robar. Siempre pasa algo, andan por el patio, quizá falta más control. En la parte del fondo no hay luz y la inseguridad en el barrio es constante. Dentro de todo, rescato que se han acercado las familias para ver si necesitábamos algo", destacó la calificada docente, de dilatada trayectoria en la región, exponiendo una cruda problemática social.
"Al jardín entraron un par de veces. Pero lo preocupante es que con total facilidad ingresan al patio lateral que conecta con escuela primaria. Entran a beber alcohol, a drogare, a esconderse, siempre encontramos cosas al día siguiente. Falta luz, vigilancia, todo. Hay cuestiones más complejas de fondo...", finalizó indignada. No es para menos.
Tanto que se habla de mejorar la seguridad en Cipolletti, sería bueno que se empiece o al menos se contemple el calvario cotidiano de estos establecimiento de las 1200 Viviendas que educan y contienen a tantos niños de nuestra ciudad en una etapa clave de sus vidas y que no paran de sufrir disgustos.