"Yo los tengo que llevar al cementerio para ver a su papá", fue la respuesta de la viuda de Titín Lagos. Conocé más detalles de la solicitud de los acusados de matar al comerciante.
“Yo los tengo que llevar al cementerio para ver a su papá”, resaltó muy indignada Gisel, viuda de Franco Lagos. Los dichos de la vecina de Costa Norte se vincularon en forma directa con las pretensiones de los acusados Joan Juárez y Aarón López, quienes a través de su abogado pidieron tener acceso a celulares desde la cárcel para comunicarse con sus hijos pequeños.
El insólito reclamo de los imputados no se redujo al manejo de teléfonos sino que también solicitaron un permiso especial para salir y tener encuentros con sus hijos en el domicilio de sus esposas.
Frente a los requerimientos expresados por el defensor particular, tanto Gisel como la hermana de Titín, Karen Lagos, solicitaron la palabra y mostraron su total indignación por los pedidos de los imputados por el brutal hecho.
“Me opongo, no me gustaría que les den todas las comodidades, que cumplan como tienen que cumplir”, manifestó en forma respetuosa Karen. Asimismo, Gisel planteó a la jueza un interrogante vinculado con su seguridad y la de su familia: “¿Qué nos asegura que no nos van a seguir jodiendo la vida?”.
Desde la fiscalía mostraron su oposición al régimen de encuentros propuestos por la defensa y, en relación al uso de celulares, indicaron que dependerá de lo que establezcan los responsables de la cárcel donde quedarán alojados Juárez y López.
El viernes se supo que el taxista Mauro Sepúlveda tiene acceso a un celular. Durante la audiencia, Gisel se encargó de revelar que no volvieron a su casa tras el hecho y que el negocio permanece cerrado. Por otro lado, resaltó la asistencia psicológica que deben recibir sus hijos por lo sucedido.
La hermana de Titín confirmó que habían solicitado custodia.
Un hombre que era cercano a la víctima y que trabajó en su carnicería se transformó en el testigo principal de la causa. La fiscalía dio precisiones sobre los nexos del hombre con el taxista Mauro Sepúlveda y hasta indicó cómo lo interesaron en vender droga.
En un primer momento, el testigo guardó silencio por miedo pero el mes pasado decidió brindar más detalles sobre lo sucedido el 25 de octubre. Tanto la fiscalía como la jueza resaltaron sus aportes y no dudaron en calificarlo como “testimonio esencial”.
Otro vecino de Titín Lagos también brindó un relato valioso porque observó al taxi detenido y, momentos después, a tres hombres subiéndose raudamente.