Un monto superior al millón de pesos perdió el propietario de la tienda de la calle Esquiú, frente a las 1200, por el robo que sufrió durante el fin de semana. Costosas zapatillas Nike, pantalones de jeans, remeras, camperas de abrigo y una notebook HP forman parte del botín.
El hecho ocurrió el domingo alrededor de las 22:30, hora en que aún se registraba movimiento de gente en un sector comercial que habitualmente tiene actividad.
Los ladrones forzaron la persiana para ingresar al local. Previamente habían intentado lo mismo en un negocio vecino, también vinculado al mismo propietario, pero no pudieron.
La maniobra quedó filmada por el sistema de cámaras de seguridad que poseen, donde se puede observar la actuación de varios jóvenes que si bien llevaban sus rostros ocultos bajo capuchas, podrían ser individualizados.
Las imágenes ya están en poder de la policía. Además de ese material también se habría testigos que pudieron observar la operación de la banda delictiva que, según trascendió, sus integrantes son conocidos y residen en barrios cercanos.
Luego del golpe los damnificados trasladaron la mercadería que les quedaba porque temían que los delincuentes los volvieran a atacar.
Al parecer cerrarán los locales por un tiempo no determinado. Es una familia de trabajadores que además de la pérdida económica quedó afectada anímicamente. Presumen que los eligieron a ellos por el estilo de los productos que ofrecen. Como las famosas zapatillas de la pipa.
Por eso desestiman que se trató de un saqueo de carácter social, como se produjo en otras partes del país y en la región, y que llevó a la Policía a instrumentar un operativo especial preventivo.
Entre los comerciantes de la calle Esquiú ya venían manifestando su inquietud por la ola de inseguridad que los asola y que se ha incrementado en los últimos meses. Cuentan que los delincuentes son irrefrenables y que no se amilanan aunque sepan que se encontrarán con cámaras o alarmas. En cuento a la presencia policial reconocen que hacen recorridas, pero que no siempre la presencia es permanente. En el caso de la tienda el robo les demandó sólo 46 segundos a los ladrones.