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Lo condenaron por un asalto, pidió perdón y seguirá libre, pero debe ver a un psicólogo

Encañonó a un playero y le robó la recaudación. Escapó en un auto y al escapar de la policía chocó una columna. Admitió su culpa en un juicio abreviado. Dijo que tuvo una crisis familiar.

Un hombre que asaltó una estación de servicio de Cipolletti y al escapar de la Policía estrelló el auto que manejaba contra una columna de electricidad fue condenado a 3 años de prisión condicional en un juicio abreviado en el que admitió su culpa y pidió perdón, alegando que fue una reacción desesperada porque estaba atravesando una crisis familiar.

La sanción le permitirá seguir en libertad, aunque tendrá que cumplir pautas de comportamiento durante dos años. Entre ellas la prohibición de acercamiento, y también la orden de consultar a un psicólogo para que evalúe la necesidad de someterlo a un tratamiento por posibles patologías que lo llevan a delinquir.

El atraco se registró durante los primeros minutos del lunes 29 de julio último en la Puma ubicada en Tres Arroyos y Luis Toschi.

Alrededor de las 00:10, Juan Cebreiro arribó en un Fiat Siena color gris y bajó con un arma de fuego con la que encañonó al playero y lo amenazó con “pegarle un tiro”, con lo que logró apoderarse de su billetera en la que guardaba el dinero de la recaudación. En aquel momento se estimó que eran unos 40 mil pesos.

Persecución de película

Luego subió nuevamente al vehículo y escapó. Sin embargo desde el comercio alertaron el hecho a la policía, por lo que concurrieron de inmediato efectivos de la BMA -Brigada Motorizada de Apoyo- y del Destacamento 114 del barrio El Manzanar, quienes salieron en busca del ladrón.

En la calle General Paz, que luego se transforma en la Ruta 65, lo detectaron que iba en dirección a la Isla Jordán, por lo que comenzaron a perseguirlo.

Fueron escenas propias de una película de acción, con sirenas, frenadas y aceleradas.

El prófugo luego tomó por Kennedy en dirección al norte, siguió con Naciones Unidas (así se llama después de Alem) y al llegar a Venezuela, una de las esquinas del hospital, perdió el control del volante, se subió a la vereda y chocó contra una columna de energía.

Por mensajes de texto, muchos vecinos se informan sobre los camiones que reponen la carga de combustible y confluyen en las estaciones de servicio para hacer la respectiva cola de vehículos.

Pudo haber sido una tragedia. Afortunadamente no transitaba ningún peatón en ese momento ni tampoco otro vehículo. Tampoco el conductor sufrió lesiones de gravedad.

Mientras que el auto resultó con daños en el frente. En su interior encontraron la billetera del playero con la plata y un arma de fuego que después las pericias determinaron que no funcionaba, lo valió como atenuante en la calificación.

Por eso lo imputaron por el delito de “robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo comprobarse”.

El fiscalía Martín Pezzetta y el defensor Diego Quiróz junto al acusado alcanzaron un acuerdo para cerrar la causa en un juicio abreviado con la pena en suspenso y las reglas de conducta.

Fue un proceso realizado en dos audiencias, el 29 de octubre y el 11 de noviembre de este año. En la primera consensuaron la declaración de responsabilidad y en la restante definieron la pena.

Estación servicios Puma.jpg

El acusado, que no tenía antecedentes delictivos, no solo reconoció haber participado en el atraco, sino que también le pidió perdón a la víctima.

Admitió que fue un error que cometió y lo adjudicó a “una situación límite familiar que estaba viviendo”.

El asaltado no puso objeciones al acuerdo. Aclaró que no quería que fuera preso y lo único que pidió fue que se mantuviera lejos, tanto de su lugar de trabajo con de su casa.

El juez Marcelo Gómez aceptó el acuerdo y dictó la sentencia en los términos conversados por las partes, por encontrarlo ajustado a derecho. Sostuvo que además de la confesión del imputado contaban con las pruebas que determinaban su responsabilidad. Mencionó la declaración del empleado, la de los policías que participaron en la detención y del Gabinete de Criminalística. También consideró el peritaje realizado al arma, que determinó que no disparaba.

Lejos y al diván

En cuanto a las medidas de conducta, las deberá acatar por espacio de dos años. No podrá acercarse al playero a menos de 200 metros, incluido su lugar de trabajo y domicilio particular.

Otra obligación indica que deberá solicitar un turno ante un psicólogo para que se evalúe la necesidad de un tratamiento “para el control de los impulsos”. Le impusieron un plazo de 6 meses para realizarlo.

Las demás pautas son de rigor: mantener el domicilio no podrá mudarse sin aviso al Juzgado de Ejecución Penal; no cometer nuevos delitos ni consumir alcohol en exceso ni estupefacientes en la vía pública. Además deberá someterse al control del -Instituto de Asistencia de Presos y Liberados- para que corrobore sus circunstancias de vida y estar a derecho.

Le advirtieron que en caso de incumplimientos le revocarán la condicionalidad de la pena y la deberá cumplir tras las rejas.

El fallo no hace referencias acerca de la propiedad del Fiat siniestrado ni tampoco cual fue su destino.