{# #} {# #}
Dos hermanos no podrán ingresar al casino de Catriel durante los próximos dos años porque una madrugada en que perdían en la ruleta se pusieron violentos, insultaron a la crupier, agredieron a una empleada de seguridad y luego le dieron una feroz paliza al policía que cumplía funciones de adicional.
El incidente, según narra la acusación Fiscal, se produjo el 9 de julio del año pasado alrededor de las 5, cuando Renzo y Marcos Suárez apostaban en una mesa, pero como no acertaban los números ganadores comenzaron a insultar a la jefa de paño, quien llamó al policía.
El uniformado los echó del lugar y obedecieron. Pero al salir uno de ellos se llevaba una jarra de cerveza y cuando la empleada de seguridad le pidió que la dejara, la empujó y le dio patadas.
Entonces intervino el mismo efectivo policial, pero ambos arremetieron contra él. Renzo le dio un empujón que lo desestabilizó, y Marcos aprovechó para darle una piña tan fuerte que lo derribó, precisa el documento judicial. Pero no fue todo, porque le dio otros cuatro golpes más, mientras su hermano permanecía parado a su lado “manteniendo el domingo funcional del hecho”, pues si bien había testigos, nadie intercedió para frenar la agresión
El uniformado, de todos modos logró ponerse de pie. Sin embargo los hermanos lo volvieron a atacar al menos con cinco golpes más en la cara, provocándole "traumatismo de cráneo y nasal, que condicionó una fractura hundimiento de la pirámide nasal". Estuvo poco más de un mes sin trabajar.
Marcos Suárez fue imputado por “atentado a la autoridad en concurso ideal con lesiones graves agravadas” por agredir a un policía en funciones. Mientras que a su hermano lo responsabilizaron por “atentado contra la autoridad”.
Admitir culpas
La causa judicial tuvo continuidad en una audiencia realizada días atrás el fiscal Gustavo Herrera propuso cerrar la causa en un juicio abreviado e imponerle a Marcos tres años de prisión en suspenso y a Renzo seis meses en suspenso y pautas de conducta, en las que se incluyó la prohibición de entrar a la sala de juegos. Es decir que no irán presos.
Había pruebas contundentes que sostenían la culpabilidad. Además de la declaración de la víctima y de los empleados de la casa de juego, contaban con las imágenes de las cámaras de seguridad del local y otros videos filmados de teléfonos. A esas evidencias le sumaron los certificados médicos que describieron las heridas sufridas por el uniformado.
Ambos hermanos terminaron aceptando el ofrecimiento fiscal, lo que involucró la confesión de haber cometido los hechos.
Su defensor, Pablo Cuadro Moreno, también avaló el acuerdo y la pena propuesta, ya que consideró que los hechos habían quedado probados.
Prisión en suspenso y pautas de conducta
El juez Julio Sueldo aprobó el acuerdo y dictó el fallo como lo planteó la fiscalía.
Además de la prisión en suspenso, que no los lleva a prisión en esta instancia, les impusieron el cumplimiento de medidas de comportamiento por el término de dos años. La más impactante es la prohibición de concurrir al casino de Catriel. También deberán presentarse todos los meses al Juzgado de Paz de esa localidad para informar sobre su estado social y laboral. El resto son pautas de rigor: mantener domicilio, presentarse cuando sea citado, no cometer nuevos delitos ni consumir drogas ni bebidas alcohólicas sobre todo en lugares públicos. Se advirtió que en caso de incumplimiento les revocarán la condicionalidad de la sentencia y deberán cumplirla tras las rejas.