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Las asaltantes de la taxista quieren prisión domiciliaria para cuidar a sus hijos

Las mujeres están imputadas por haber ahorcado a una conductora para robarle. Argumentaron que requieren cumplir con la labor de madre.

Las dos mujeres imputadas por intentar ahorcar a una taxista de una empresa de Cipolletti durante un asalto continuarán en prisión preventiva en el Establecimiento Penal de General Roca.

La Defensa Oficial de ambas, representada por Alfonsina Stular y Sebastián Nolivo, habían requerido que cumplan la detención en sus domicilios, dado que ambas tienen hijos pequeños y argumentaron que requieren cumplir con la labor de madre.

Para sostener el requerimiento, se informó que habían presentado informes sociombientales.

Sin embargo el fiscal Diego Vázquez sostuvo que faltan requisitos por cumplir y se opuso a la solicitud.

El planteo fue analizado por la jueza María Agustina Bagniole, quien avaló los fundamentos de la Fiscalía y dispuso que las acusadas permanezcan en el pabellón de mujeres de la cárcel roquense.

Pidieron que fuera una mujer

La madrugada del sábado 8 de marzo último, alrededor de las 4, una base de radio taxis local recibió un llamado para realizar un viaje desde el barrio La Rivera, y pedían que el auto fuera conducido por una mujer, por razones de seguridad.

Ante ese requerimiento enviaron a un Chevrolet Corsa que manejaba una trabajadora de 46 años de edad, sostén de su familia.

Al llegar al lugar, situado sobre la Ruta 22 en proximidades del depósito judicial de vehículos, dos chicas de 24 y 26 años abordaron el auto y le pidieron que las llevara al barrio Los Olmos, otro asentamiento situado no muy lejos del anterior.

Asalto taxista Mar 25.jpg

Sin embargo cuando llegan al supuesto destino la mujer que iba en el asiento de atrás imprevistamente le envolvió el cuello con un cable y comenzó a estrangularla, mientras que la otra que se había ubicado como acompañante la amenazó con un cuchillo.

Con la víctima reducida, le robaron una mochila negra, la llave del auto, la billetera con 90 mil pesos producto de la recaudación, una cartera con su documentación, un equipo de mate, un cuchillo y su teléfono celular.

Después se bajaron y se metieron a una chacra, donde desaparecieron entre la oscuridad. Minutos después, con el celular que le habían sustraído realizaron una transferencia de dinero desde la cuenta de la damnificada a la de una de ellas. Eran cerca de 70 mil pesos.

Escondidas entre las chacras

La taxista enseguida alertó por radio lo que había padecida, y en cuestión de minutos unos 20 compañeros acudieron a auxiliarla, pero además muy molestos comenzaron a recorrer el sector en busca de las autoras.

Poco después llegaron móviles de la Comisaría Cuarta y tras escuchar el testimonio de la damnificada los efectivos comenzaron a recorrer un cuadro de frutales descubrieron a las dos mujeres vestidas con las ropas descriptas por la víctima. Pero además cuando las palpan encontraron entre las ropas de una de ellas el teléfono de la taxista.

Las dos quedaron presas en un calabozo de la Comisaría 4ta y el lunes les formularon cargos por los delitos “de robo agravado y defraudación” y les impusieron la prisión preventiva por el término de cuatro meses, lapso en que se deberá concretar la investigación penal preparatoria.

Despedida y amenazada

Será difícil que la vecina olvide el pésimo fin de semana que sufrió. No solo la asaltaron y sintió que su vida estuvo en peligro, sino que tras el hecho fue despedida del trabajo. La despidieron después de haber sufrido un asalto por ataque de nervios que tuvo en la base de taxis.

“Fui allá y me mandé una macana. Reaccioné porque me sentí muy desamparada por el operador de esa noche”, contó. Admitió que en su ira “revoleé unos teléfonos que había en el escritorio”.

Por ese incidente el dueño de la empresa pidió que la despidieran. “Ni una ayuda económica me dieron. Me dejaron en la nada”, aseguró. Hizo el reclamo en la Secretaría de Trabajo provincial y esperaba respuestas.

Sin embargo no fue todo, porque horas después empezó a recibir amenazas por Facebook y sospechaba que tenía vinculación con las dos asaltantes. Los mensajes eran graves, ya que le advertían que conocían la conformación de su familia y donde vivían.