La búsqueda de rastros
Durante la búsqueda de Otoño y en la posterior investigación de su secuestro y femicidio, se utilizaron perros entrenados en la detección de rastros. Mario Rosillo, médico veterinario y reconocido entrenador canino a nivel nacional, explicó al tribunal cómo se aplica la técnica y cuál fue su rol en la causa.
El 24 septiembre de 2005, en un rastrillaje canino con detección de rastros, los canes de la Policía llegaron hasta una casa en Kennedy y en Kennedy e Irigoyen, cerca del lugar de la desaparición de la joven. Se utilizaron tres animales, Sureño, Corbata y Mateo, que tuvieron respuestas dispares.
Sureño siguió un rastro en Kennedy 190, mientras que los otros dos no dieron señales de haber encontrado un rastro similar al que olfatearon en ropa de la joven.
En tanto que en Kennedy e Irigoyen "sureño va directo a la vivienda. Demostrando interés y en estado de alerta. En el comedor, sector calefactor. Luego exploró habitaciones, sin alerta", dijo Rosillo al tribunal.
En tanto que Corbata "en la quinta habitación da vueltas en círculos y se sienta. Es una marcación", dijo el perito. Es decir, que el animal detectó el olor de Otoño Uriarte en ese lugar. También marcó el calefactor del comedor.
En tanto que Mateo exploró la casa "y no manifestó nada".